Asylum: El experimento | Locos y loqueros

Estamos a finales del siglo XIX en el lado oscuro de la Inglaterra victoriana, el del destripador y el hombre elefante. Edward Newgate, estudiante de medicina de la universidad de Oxford, va a hacer sus prácticas en un internado de lunáticos llamado Stonehearst Mental Asylum. Ha elegido esa especialidad por simpatía con los enfermos, ya que nada le parece más cruel que la locura. En cuanto al lugar, es perfecto, Stonehearst es un centro muy especial en el que, bajo la dirección del heterodoxo doctor Lamb, los pacientes gozan de una libertad y un trato diferente, más humano que en cualquier otro psiquiátrico. Nada más llegar, Newgate se sentirá atraído e intrigado por una bella, inteligente y cultivada pianista, Eliza Graves, a quien su marido internó por resistirse a sus extravagantes apetitos. También descubrirá que en Stonehearst nada es lo que parece.

Asylum: El experimento es una cinta de terror poco terrorífica, más bien inquietante, que viene de la mano de Brad Anderson (El maquinista). Se trata de una película muy superior a la media de su género -hospitales psiquiátricos, locos, loqueros y asesinos dementes-, una obra que destaca por la ambientación y el trabajo de los actores, y que no necesita ningún artificio (efectos especiales), para provocar el desasosiego en el espectador. La audiencia siempre espera un horror superior a lo imaginado; el aislamiento en una mansión gótica, el recuerdo de las crueles prácticas médicas -sobre todo las psiquiátricas- de la época, predisponen a lo peor; a ello hay que añadir que el guión está basado en un relato de Edgar Allan Poe. Estamos ante un buen cine de suspense, en el sentido más literal de la palabra suspense. Desde la apertura, en una clase de medicina en Oxford, hasta el desenlace, todo es inquietante.

Quienes hayan leído el relato original de Poe, El sistema del Dr. Tarr y el profesor Fether, conocen ya la trama principal, que ha sido rodada, al menos, desde 1912. Anderson es consciente de ello y no tarda en dejar claro que ese misterio no es tal, que quedan muchos otros por descubrir, y se irán sucediendo hasta el último minuto.

La atmósfera opresiva domina la estética de Stonehearst, Ben Kingsley reina en la película, pero está obligado a compartir el trono con Jim Sturgess; Michael Caine es un sensacional secundario, David Thewlis, Kate Beckinsale y los demás hacen un buen papel.

A pesar de sus méritos, esta película se queda corta, no llega a ser realmente grande, probablemente por falta de ambición; ello se puede apreciar en la falta de exteriores, en un guión que no quiere ser más que una filmación de la inquietante historieta de Poe, en algunas soluciones fáciles a los vuelcos que da la historia.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Tom Yatsko
  • Montaje: Brian Gates
  • Música: John Debney
  • Duración: 112 min.
  • Público adecuado: +16 años (VS-D-)
  • Distribuidora: Warner
  • EE.UU. (Stonehearst Asylum), 2014
  • Estreno: 9.1.2015
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.