Ausente: Traumas de guerra

La directora de Boys Don’t Cry regresa casi una década después con un drama sobre la vuelta al hogar de los militares tejanos destinados en Irak. Un procedimiento extraordinario, el stop-loss del propio título original, permite al ejército retener a algunos soldados, que pierden el derecho a licenciarse y tienen que seguir movilizados.

Peirce tiene un buen reparto para narrar una desgarradora road movie sureña con una introducción que muestra los horrores de la vida de los soldados norteamericanos en Irak. Con una realización discreta (la fotografía es de Chris Menges), la película se desenvuelve de manera previsible, con unos personajes traumatizados a los que cuesta reintegrase a la ordinaria vida civil.

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Sería muy injusto referirse a la inflación de títulos parecidos: el problema (soldados prófugos que viven en la clandestinidad) es real y marca a muchas familias estadounidenses. Ya ocurrió unas décadas antes con motivo de la guerra de Vietnam. En aquella ocasión hubo que conceder una amnistía para solucionar la situación de unos 80.000 soldados huidos.

Ausente no ha pasado de los 10 millones en la taquilla norteamericana (costó 25), quizás por no tener una cara muy popular en el reparto (el protagonista, Ryan Phillipe, es un actor en alza que no me disgusta, pero no termina de ocupar plaza de estrella). Produce el poderoso Scott Rudin, uno de los capitostes de Hollywood, que recientemente ganó el Oscar por No es país para viejos. En su catálogo hay títulos recientes como Pozos de ambición, Las hermanas Bolena, La Reina o El bosque.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Chris Menges
  • Montaje: Claire Simpson
  • Música: John Powell
  • Duración: 114 min.
  • Público adecuado: +16 años (VD)
  • Distribuidora: Paramount
  • EE.UU. (Stop-Loss), 2008
  • Estreno: 9.5.2008
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