Bailar en la oscuridad

Bailar en la oscuridad. Dirección: Lars Von Trier Guión: Lars Von Trier Coreografía: Vicent Paterson Música: Björk, Sjon Sigurdsson Intérpretes: Bjork, Catherine Deneuve, David Morse, Vicent Paterson, Joel Grey

Dinamarca 2000. Estreno 20 de octubre de 2000.

El amor lo es todo

Lars Von Trier, guionista y director de este insólito film, completa su trilogía del corazón (Europa, Rompiendo las olas) con este «cuento de hadas infantil» que, según afirma, le sirve de inspiración para construir un magnífico melodrama que, a su vez, constituye un homenaje al musical clásico americano.

Pero lo que resulta fascinante, arriesgado e incluso provocador es cómo ha combinado Von Trier estos ingredientes en su película. De entrada nos presenta una pantalla en negro durante cinco minutos, con música de fondo, para después someternos a treinta minutos de seguimiento de una cámara (vídeo digital) frenética en sus movimientos, que nos da a conocer a los personajes de su historia. Todo ello produce un efecto de implicación en el telespectador que lo prepara para adentrarlo en el torrente de emociones que le espera.

La definición de la protagonista central, Selma, inmigrante checa en la América de los 50, madre soltera, que sufre una ceguera hereditaria y progresiva -se entiende lo de la pantalla en negro del principio-, dotada de una sorprendente sensibilidad y con una clara meta en su vida, donde el sacrificio y la renuncia están justificados en aras del amor a ese objetivo.

Selma recrea en Bailar en la oscuridad el valor de la mujer fuerte y frágil en su capacidad ilimitada de perdonar, que la soberbia interpretación de Björk eleva a categoría de símbolo. No olvidemos la consideración de Dreyer como director favorito de Von Trier.

La visualización interior del amor al musical de la protagonista, que expresa la posibilidad transformadora de las contrariedades de la vida con la belleza y armonía de la canción y el baile, se irán plasmando en una serie de secuencias antológicas -que a buen seguro quedarán en la historia del cine musical- por la riqueza, fuerza y plasticidad de la música, letras y coreografías. La conjunción del talento compositor y vocal de Björk, con la ayuda de Von Trier y sus colaboradores, han hecho posible una renovación creativa del género musical cinematográfico.

Y por si no fuera suficiente con semejante cocktail, pongamos: el valor de la amistad (estupenda Catherine Deneuve); las dificultades de la inmigración; la brutalidad innecesaria de la pena de muerte como medio de hacer justicia; el absurdo del «éxito» económico y consumista a costa de la autenticidad personal y afectiva…, configuran un espectáculo difícil de olvidar.