Bárbara

Una película tan extraordinaria, tan perfecta, tan acabada en los mínimos detalles que… no lo parece. *****

Dirección: Christian Petzold  Guión: C. Petzold, Harun Farocki   Hans Fromm  Montaje: Bettina Böhler  Música: Stefan Will   Nina Hoss, Ronald Zehrfeld, Jasna Fritzi Bauer, Rainer Bock, Christina Hecke  Distribuidora: Golem  105 minutos  Mayores de 16 años (S)

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Alemania (Barbara). 2012. Estreno: 5/4/2013.

Sufrir, soñar, esperar

Nacido en 1960 en Hilden, en el land de North Rhi­ne-Westphalia, cerca de Dusseldorf, Christian Petzold es­tudió Filología Alemana y Teatro en la Universi­dad Li­bre de Berlín. En 1994 se graduó en la Academia Ale­ma­na de Cine y Televisión (DFFB).

Petzold viene trabajando desde hace 12 años con la ac­triz Nina Hoss (Sttutgart, 1975), que ha protagoni­za­do cinco de sus películas. La actriz ganó el Oso de Oro a la mejor actriz por Yella, un drama estrenado en 2007.

En 1980, Bárbara llega a trabajar como médico a un pe­queño hospital rural en la República Democrática Ale­mana. Desconocemos los motivos por los que ha de­jado su trabajo en un hospital de Berlín. Todo en la pe­lícula es Bárbara, una especie de compendio de un país triturado por la dictadura marxista, con la omnipresente Stasi observando la vida de todos. Silenciosa, apa­rentemente fría y calculadora, Bárbara permanece con­centrada con un propósito que se nos va desvelando.

No veíamos una película tan extraordinaria sobre la pa­ranoia socialista desde la magistral La vida de los otros. El talento de Petzold es sobrecogedor: su guión (qué inteligente recabar la ayuda del documentalista Fa­rocki), sus diálogos concisos, su manera de ro­dar, la puesta en escena, la planificación, el casting, el registro de sonido, los brevísimos apuntes musicales son ver­daderamente prodigiosos en una película que te man­tiene en una tensión continua caminando entre unos dilemas conmovedores, sin un ápice de efectis­mo. Pocas veces he pasado 105 minutos tan intensos, tan emocionantes en una historia en la que el director, sus actores y el equipo técnico hacen un extraordinario esfuerzo de contención para retratar un país marchito, donde la confianza y la cordialidad han sido la­minados por un sistema inhumano, diseñado para sa­car a flote lo peor del ser humano y ponerlo al servi­cio de una utopía.

La evolución del personaje (el viaje interior), que in­terpreta una maravillosa Nina Hoss, está contada de una manera tan emocionalmente sutil que el espec­ta­dor se acomoda con una facilidad pasmosa en el al­ma de Bárbara, para sufrir y soñar con ella. Parte del se­creto es que Petzold trabaja siempre con los mismos co­laboradores en foto, montaje y música, logrando unos acordes que si sabes de cine te dejan bizco.

Se habla, con mucha razón, de la resurrección del ci­ne alemán en la última década. Bárbara es una pelí­cu­la que tiene todos los ingredientes de la mejor tradi­ción cinematográfica germana. Es una cinta tan ex­traordinaria, tan perfecta, tan acabada en los mínimos detalles que… no lo parece. Qué envidia…

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor