Belfast

Con muchos tintes autobiográficos, Branagh trata con moderación y esperanza el conflicto norirlandés, llenando la pantalla de emoción y universalidad

Belfast (2021)

Belfast: Los «troubles» a la luz

· Crítica de Belfast | Estreno 28 de enero de 2022.
· El reparto es perfecto y su interpretación maravillosa, lo que no sorprende dada la carrera interpretativa del director.

Hace ya bastantes años, hablando con Kenneth Branagh acerca de Shakespeare, salió a relucir su origen irlandés, de Belfast, y aquel terrible periodo que se denomina “the troubles”, y que también ocuparon parte de mi infancia -tengo la misma edad que Branagh, y la prensa se hacía eco a diario de los horrores que sucedían en Irlanda del Norte-. El año pasado, con ocasión de ese duro, doloroso y magnífico libro de Patrick Radden Keefe, No digas nada, acerca de los «troubles», recordé aquella conversación. La película Belfast viene a ser su corolario: una carta de amor a su ciudad y a su infancia, un relato nostálgico sobre una época bella y dolorosa, y un esperanzado puente tendido entre las comunidades que llenaron la ciudad de odio y sangre.

Belfast es una obra personal, con mucho de autobiográfico. Cuenta el inicio de los «troubles» a finales de los años sesenta del siglo pasado bajo la mirada de Buddy, un niño de nueve años, y no pierde nunca ese punto de vista, lo que le permite mantener la ecuanimidad y evitar hacer política o ideología. No es una lección de historia, es un relato subjetivo, pero desarma por su sinceridad y cariño. Es imposible no empatizar con el niño: ingenuo, cariñoso, preocupado por su familia -sus abuelos-; él está enfermo; sus padres, con graves problemas económicos; su colegio, está enamorado de la chica más lista y guapa de la clase; su amor por el cine, que le ayuda a huir de la realidad; la necesidad de emigrar, salir de Belfast…


La película transcurre casi entera en un par de calles, en una casa de ese callejón, con algunos saltos a una sala de cine y a un aula del colegio. Con todo, Branagh consigue llenar la pantalla de emoción y universalidad, ya que toca los temas que importan: familia, amistad, fe… que llegan muy adentro al ver los esfuerzos de Buddy por comprender lo que está sucediendo.

Belfast ha sido rodada en blanco y negro por Haris Zambarloukos, que ya empieza a ser habitual en este director (Cenicienta, Muerte en el Nilo). Es curioso que también la otra película más íntima y personal de Branagh, la deliciosa comedia En lo más crudo del crudo invierno, fuera rodada en blanco y negro. Pero Belfast contiene algunas secuencias magníficas muy oportunamente contadas en color. La banda sonora de Van Morrison es un acierto.

El reparto es perfecto y su interpretación maravillosa, lo que no sorprende dada la carrera interpretativa del director. Caitriona Balfe es una madre moderna y elegante, Jamie Dornan es un padre enérgico y amable, Judi Dench y Ciarán Hinds son unos maravillosos abuelos, entre los que surge una química natural que es un regalo para el espectador.

El nuevo trabajo de Branagh no inventa nada, no lo necesita. Dentro de la larga serie de películas dedicadas al conflicto norirlandés, es un modelo de moderación, y también -véase la larga secuencia inicicial y la dedicatoria- un canto de esperanza.

⇒10 razones para ver Belfast

Ficha Técnica

  • Fotografía: Haris Zambarloukos
  • Montaje: Úna Ní Dhonghaíle
  • Música: Van Morrison
  • Duración: 98 min.
  • Público adecuado: +14 años
  • Distribuidora: Universal
  • Reino Unido, 2021
  • Estreno: 28.1.2022
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.
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