Bikeriders La ley del asfalto: No, pero sí. Sí, pero no

· Crítica de Bikeriders La ley del asfalto | Estreno 12 de julio de 2024.
· Se entiende perfectamente el interés de Nichols por adaptar el libro de fotos y testimonios grabados de Danny Lyon (Brooklyn, Nueva York, 1942), publicado en 1967.

Una historia de tarugos impresentables y motorizados que quieren vivir un sueño, que pronto se torna pesadilla, entre salidas en moto, trasiego de cerveza, interminables charletas sobre hazañas a lomos de Harley’s personalizadas y contoneos de machos alfa embutidos en cazadoras que les identifican como Los Vándalos de Chicago.

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Si el director de esta película no fuese Jeff Nichols, probablemente habría encargado a otro compañero de redacción la crítica. Y ello, a pesar de llevar 25 años usando motos.

El director de Arkansas, a sus 45 años, escribe y dirige una película que es una sucesión de secuencias que son un no-pero-sí (en el primer acto dominado por una estupenda Jodie Comer) y que empieza a tener momentos sí-pero-no cuando el personaje que interpreta Tom Hardy tiene más cuota de pantalla y de guion.

Se entiende perfectamente -al menos yo lo entiendo- el interés de Nichols por adaptar el libro reportaje con abundantes fotos de Danny Lyon (Brooklyn, Nueva York, 1942).  Convenientemente tematizada, esta historia podría haber deparado otra metáfora memorable sobre las grandezas y miserias del traumático sueño americano. Basta haber visto el talento de Nichols en las maravillosas Take Shelter y Mud para entenderme.

Quizás por no cambiar el foco y respetar la visión y el talante  del fotorreportaje de Danny Lyon publicado en 1967 con el entusiasmo fervoroso de un chico de 20 años, Nichols cae en la trampa de una mitificación del todo innecesaria que daña una película en la que se evitan casi por completo los contrapuntos que hubiesen sido necesarios para dar credibilidad al relato y para lograr momentos sí-sin-peros.

Hubiera preferido una película honesta en todo el metraje, no solo cuando no queda más remedio. Siento parecer duro, porque entiendo la tremenda dificultad del guion de una película como ésta… Las fotos de Lyon son excelentes, pero su intención al publicar el libro de fotos que le llevó 4 años de trabajo, acompañando y grabando declaraciones en audio de algunos de los protagonistas e insertándolas en el libro es meridianamente clara: «es un intento de registrar y glorificar la vida del bikerider americano […] es la interpretación personal de unos motoristas, la mayoría de los cuales conozco y aprecio. Lo que motivó este trabajo, más allá de la observación de un mundo desconocido para nosotros, es lo que yo llamaría el espíritu de los bikeriders: el espíritu de unas manos que hacen rugir los motores de esas enormes máquinas, conduciéndolas unas veces por circuitos de carreras, mezclándose con el tráfico, y otras sin rumbo fijo«. Lyon fue miembro de pleno derecho de los Outlaws Motorcycle Club de Chicago, que así se llamaba el club motero fundado en 1935.

No sería honesto, ya que estamos, dejar de señalar que la película tiene unos actores soberbios, una fotografía espectacular, buen sonido y una puesta en escena potente. Nichols es muy bueno y ha visto muy buen cine y admira al Scorsese de Goodfellas (1990), probablemente la mejor película del director neoyorquino.

La rebeldía de unos desgarramantas liderados por un camionero padre de familia en el área metropolitana de Chicago, que ve en la TV junto a su esposa a Marlon Brando con chupa de cuero y tupé, no es un asunto menor, porque sigue viva en muchos sitios. Tipos que ahogan su desencanto en cerveza y whisky, que quieren rescatar la figura del hombre de frontera que no quiere ser domesticado por el puritanismo positivista de un país donde para ser alguien parece imprescindible parecerse a un actor en una película que cuenta solo parte de la verdad… insisto: era un asunto interesante, muy interesante. Porque todo eso pasó y acabó como acabó. Pasa y acaba como acaba.

Cuando Nichols pone fin a su película, creo que él mismo se da cuenta de que no le ha salido. Yo le agradezco el esfuerzo y mantengo mi respeto por su trabajo y por su talento. Otra vez será. Por cierto: qué inmensa película es On the Waterfront de Kazan. Se entiende que el mentado Scorsese la venere.

Ficha Técnica

  • FotografíaAdam Stone
  • Montaje: Julie Monroe
  • Música: David Wingo
  • Duración: 116 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Distribuidora: 20th Century
  • EE.UU. (The Bikeriders), 2023
  • Estreno: 12.7.2024
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