Bordadoras: Una lágrima en el telar

La joven Claire y la señora Mélikian com­ponen las dos caras de una misma moneda. La primera desea encontrar su camino y tomar decisiones críticas sobre su vi­da, mientras un bebé no deseado crece en su vientre. La segunda busca asideros para aferrarse a la vida tras la pérdida de su único hijo. Con este fino hilo argumental, el filme francés Borda­doras va uniendo puntada tras puntada retales de la vida cotidiana de las protagonistas.

El argumento de Bordadoras nació de un hecho tan sencillo como el zurcido de un jersey, que la madre de Éléonore Faucher le había legado cuando ésta se quedó embarazada.

Precisamente toda la trama del filme gira en torno a la importancia de la herencia materno-filial y a la unión y retroalimentación de dos mujeres unidas por la angustia del asunto del hijo.

La ópera prima de Faucher, ganadora del Gran Premio de la Semana de la Crítica y del premio SACD en Cannes 2004, es una de esas historias pequeñas que se cuelan en la vida de unos personajes para desvelarnos en susurros las vivencias, sufrimientos y anhelos de los personajes a los que la cámara espía discretamente. Lejos de la denuncia social sobre el embarazo en la adolescencia y sus consecuencias, la directora centra su mirada en los estragos que la soledad ha grabado en las dos mujeres. A tra­vés de los sue­ños, de las lágrimas y de las palabras calladas, Claire y la señora Méli­kian se irán fortaleciendo a medida que van bordando un vestido de alta costura.

La construcción de Borda­doras es comparable al proceso de creación de un vestido hecho a mano con el mayor de los cuidados. Al principio las escenas son trazos sobre una tela que parecen unidos por el azar, pero que forman un dibujo preciso que el espectador irá vislumbrando a medida que los detalles se van haciendo más concisos y ricos. De esa forma, una lágrima en el telar, un cabello rojo solitario en la nuca de Claire o una aguja cobran belleza en el instante en el que son capturados, y enriquecen el conjunto en la medida en la que dan un sentido global a la obra, dotándola de una extraordinaria gama de matices.

El encargado de aportar el cromatismo musical a la película es el compositor Michael Galasso. Conocido por sus colaboraciones con Wong Kar Wai en Chungking express e In the mood for love, en Bordadoras su trabajo sobresale por una discreta y certera banda sonora que sirve de soporte al arco evolutivo de los personajes. El duelo interpretativo corre a cargo de Lola Naymark (El señor Ibrahim y las flores del Corán) y Ariane Ascaride (Mi padre es ingeniero), cuyo mayor logro consiste en volcar la carga dramática en la mirada y en el silencio, ya que sus sentimientos están hilvanados por un hilo tan débil que las palabras se tornan demasiado dolorosas.

Éléonore Faucher ha conseguido con su ópera prima atrapar al espectador con una historia pequeña (dura apenas 88 minutos) de vivencias cotidianas y superaciones personales y bordados.

Ficha Técnica

  • País: Francia (Brodeuses, 2004)
  • Fotografía: Pierre Cottereau
  • Montaje: Joële van Effenterre
  • Música: Michael Galasso
  • Distribuidora: Sherlock
  • Estreno en España: 12.01.2006
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