Buenos días, noche

Dirección y Guión: Marco Bellocchio Fotografía: Pasquale Mari Montaje: Francesca Calvelli Música: Ricardo Giani Intérpretes: Maya Sansa, Luigi Lo Cascio, Roberto Herlitzka, Pier Giorgio Bellocchio, Giovanni Calcagno, Paolo Briguglia Vestuario: Sergio Ballo Distribuidora: Vértigo

Italia, 2003. Estreno en España: 25.08.2005

El secuestro de Aldo Moro. Italia, 1978

Aldo Moro, primer ministro, líder de la democracia cristiana, fue secuestrado por las Brigadas Rojas de­bido a -según ellas- los crímenes que cometió. Todo el mundo juzgó absurdo que se pudiera acusar a Aldo Moro de crimen alguno…

Marco Bellocchio -guionista y director- ex­plica: “Como no soy historiador no me interesa la verdad, sino contar la historia de una forma nueva y poco convencional”. Tal vez quiso decir Bellocchio que la preparación del secuestro, el día a día con el secuestrado, la decisión de su asesinato… es­tán libremente tratadas. Es obvio: “Casi no hablé con los miembros de las Brigadas Rojas”.

“Había (en 1978) una especie de coherencia absurda entre el pensamiento de cam­­biar el mundo y el de coger un arma y matar”. “Para mí matar a alguien a sangre fría significa no estar en contacto con la rea­­lidad. Pienso sin duda que es una acción de locos”.

Para escribir el guión utilizó el libro de Sergio Flamigni Las cartas de Aldo Moro, y el de Anna Laura Braghetti The pri­so­ner. “No podía simplemente recrear la verdad histórica, si las verdades de la tragedia de Moro realmente existieron” (es muy inquietante ese si condicional… ¿Es que no está seguro de la verdad de Aldo Mo­ro?).

Marco Bellocchio ha nadado y ha intentado -sin conseguirlo bien- guardar su ropa, que nos dice: ¡Yo no defiendo la Iglesia Ca­tó­lica…! ¡Yo no soy democristiano…! ¡Tam­bién condeno el terrorismo fascista…! (su ro­pa está mojada).

La verdad histórica de Aldo Moro es tan real que hubiera sido imposible crear tal dra­matismo con la sola ficción; y conseguir, como contraste, tanta ceguera fanática sin la verdad histórica de los terroristas, comunistas, de las “Brigadas Rojas”.

“Yo buscaba una mujer, una terrorista con fuertes convicciones, pero a la vez llena de contradicciones”. “La figura de la mu­­­jer terrorista se volvió absolutamente necesaria”. Esta mujer (interpretada por Maya Sansa con veracidad sobrecogedora) no es -¡no lo es!- una figura de ficción (“como no soy historiador… no me interesaba la verdad histórica” ¿?). La terrorista Chiara es historia: la moral y la fe católicas en Ita­lia es la verdad histórica en la conciencia de Chiara que, atormentada, lucha contra el comunismo y su odio de clase, contra el terrorismo asesino. Quiéralo o no Belo­cchio, Chiara y su lucha interior es pura realidad y verdad históricas, no su invento literario como guionista. Por eso Buenos dias, noche a la vez sobrecoge y -en determinadas secuencias- desafina.

La claustrofobia, la angustia ante el horror de que un hombre quite la libertad a otro, el implacable horror que la violencia asesina produce al privar de la vida a otro…, ha sido “traducido” en la película con una autenticidad que tal vez muchos es­pectadores no habían hasta ahora visto y sufrido (yo entre ellos).El día a día de los tres secuestradores con la mujer, Chiara, su­pone un gran acierto de realismo cotidiano y a la vez brutal, contradictorio.

Los intercalados documentales son eficaces. La fi­gura de Aldo Moro es espléndida gracias al actor Roberto Herlitzka.

En conclusión -a pesar de esa pretensión contemporizadora de Belocchio-, una muy buena y tremenda película.