Canino: Crudeza y violencia implícita

La palabra que mejor define la obra más reciente de Yorgos Lanthimos es simplemente “incomodidad”. A partir de un impactante hilo argumental, Canino reflexiona sobre la sobreprotección de los hijos y el peligro que supone para éstos el profundo desconocimiento del mundo exterior.

El filme presenta a un matrimonio y a sus tres hijos que viven en una casa de campo en las afueras de la ciudad; una valla muy alta rodea la casa y los chicos nunca han salido fuera. Son educados y entretenidos de la manera que sus padres consideran más adecuada: sin ninguna influencia que no sea la de sus progenitores. Los muchachos creen que los aviones que les sobrevuelan son juguetes y que los zombis son pequeñas flores amarillas que crecen en el patio.

Enlazado con la neolengua que George Orwell usaba en 1984, el lenguaje se convierte en la primera y más letal ejecución de la violencia; a veces cómica y en muchas ocasiones hiriente, la semántica tiene una doble funcionalidad narrativa: la de incomodar constantemente al espectador (que es partícipe activo de este doble juego de significaciones) y la de doblegar a los personajes, a merced del engaño de sus padres.

Con todo, la violencia magistralmente presentada por Lanthimos tiene también una vertiente visual, en la línea de aquella a la que nos tiene acostumbrados el cineasta alemán Michael Haneke (La cinta blanca). La absoluta desnudez de los planos, su asfixiante elección; la plasmación descarnada del sexo o el concepto de perversión que se plantea en Canino llevan al espectador a un estadio superior en la significación de la palabra violencia. Esto no implica que la película se torne soez o insoportable, puesto que la mano experta del cineasta sabe equilibrar con pulso firme los diferentes elementos que despliega en su obra.

No apta para espíritus sensibles, Canino es una película tan descorazonadora como imaginativa y original. El filme cuenta con doce premios internacionales entre los que destacan el Premio Una Cierta Mirada y el Premio de la Juventud en el Festival de Cannes, el Premio Carnet Joven a la Mejor Película y el Premio Citizen Kane al Mejor Director Revelación en el Festival de Sitges o el Premio del Jurado en el Festival de Estoril.

Ficha Técnica

  • Grecia (Kynodontas, 2009)
  • Thimios Bakatakis
  • Yorgos Mavropsaridis
  • Avalon
  • 96 minutos
  • Mayores de 18 años (secuencias de sexo y violencia de extrema dureza)
Reseña
s
Laura Montero Plata
Doctora en Historia del Cine, Animación Japonesa y Cines de Asia Oriental