Caos calmo: Maravillosa

¡Qué grande es Moretti! En este ca­so no dirige la película, pero su in­terpretación y el guión que ha escrito junto con Laura Paoulucci y Fran­­cesco Piccolo hacen que esta película sea Mo­re­tti 100%, aunque la haya dirigido hábilmente Antonello Grimaldi.

En este filme Moretti vuelve a ponerse en la piel de padre sufriente, como ya hiciese en La habitación del hijo. En es­te caso el dolor aparece en primer plano cuando Pietro Paladini (Nanni More­tti) ve cómo su mujer fallece repentinamente el mismo día en que ha salvado a una mujer que se estaba ahogando en la playa. Este cataclismo lleva a Pietro a replantearse su vida, dedicándose por com­pleto a su hija y dejando de lado un absorbente y remunerado trabajo.

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La película fue presentada en la pasada Berlinale y obtuvo 3 premios David (un fra­caso para una película que aspiraba a todo). Lastimosamente, un sector de la prensa se ha empeñado en destacar una secuencia erótica de 4 minutos. Es comprensible que Moretti esté molesto con que sólo se hable de Caos calmo a raíz de esa escena, ya que la película, dice él mis­mo, “tiene un contenido muy rico”. Tie­ne razón, pero por eso es una torpeza incluir esa secuencia y hacerlo de una manera tan desagradable.

Caos calmo seduce de principio a fin con diálogos muy atinados, a veces ro­mán­­ticos, otras veces humorísticos… siempre re­bosantes de una humanidad que te crees por completo. En este sentido los actores viven cada uno de sus diálogos dando matices a personajes de carne y hueso, que uno se lleva consigo al aca­bar la película. El guión es tan bueno que aprovecha una forma de paso, un pla­­no de transición, una mirada, un gesto, para hacer pensar al espectador y enriquecer la historia.

Dice Grimaldi que le habría gustado lograr contar algo que estaba magníficamente plasmado en la novela en la que se ba­sa la película: “La desorientación de los hombres contemporáneos ante la imposibilidad de elaborar un luto, sin poder confiar ni en una tradición religiosa ni en una tradición laica”. Tiene razón Grimal­di, la película no expresa tanto eso como “la his­toria de una persona que ha decidido dar nueva importancia a las cosas importantes que pertenecen a su vida” (dice Moretti). Y esta nueva forma de ver del personaje conmueve y hace pensar en lo verdaderamente esencial para él, eso que hace que todos se acerquen a él: su hija, su cuñada, su hermano… To­dos ellos buscan a una buena persona con valores revolucionarios, espirituales, generosos, que poco tienen que ver con la secuencia de sexo mecánico en la que el director reconoce que evitó la música para anular cualquier sentimiento romántico.

La partitura musical es esencial y acertadísima, un concierto variado en el que las notas musicales suenan por separado a lo largo de la película y confluyen en un emo­tivo fundido a negro.

Ficha Técnica

  • País: Italia/Reino Unido, 2008
  • Fotografía: Alessandro Pesci
  • Montaje: Angelo Nicolini
  • Música: Paolo Buonvino
  • Duración: 112 m. Adultos
  • Distribuidora: Alta Classics
  • Estreno: 20.VI.2008
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