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Caza a la espía

Doug Liman dirige un thriller poderoso en la narración y algo plano a nivel formal. ***

FAIR GAME, 2010 País: EE.UU. Dirección y Fotografía: Doug Liman Guión: John-Henry y Jezz Butterworth Montaje: Christopher Tellefsen Música: John Powell Intérpretes: Sean Penn, Naomi Watts, Sam Shepard, Bruce McGill, David Andrews 106 m. +16 años (violencia) Distribuidora: DeAPlaneta Estreno: 5.11.2010

En el centro de la conspiración

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Valerie Plame es una analista económica que, en realidad, trabaja como agente secreta de la CIA. Es una mujer muy bien considerada, inteligente y segura de sí misma. Está casada con un brillante diplomático progresista y tiene dos hijos. La vida de Valerie dará un vuelco cuando su identidad se publique en la prensa por una filtración interesada. El ajuste de cuentas por parte de sectores de la alta política tendrá consecuencias nefastas en su trabajo, en su matrimonio y en su familia.

Caza a la espía está basado en dos libros au­tobiográficos escritos por los auténticos protagonistas de esta interesantísima historia: Fair game, de Valerie Plame, y The politics of truth, de Joseph Wilson (su marido). En estos libros recorren los acontecimientos que les llevaron a convertirse en el blanco de una torpe conspiración orquestada por algunos que querían que en Irak hubiera armas de destrucción masiva, sí o sí.

Lo mejor de la película que dirige Doug Liman es el material de partida. El director de El caso Bourne y Sr. y Sra. Smith tiene en sus manos una historia real muy poderosa, interesante y bien documentada y una pareja de actores sobresalientes. Con esta materia prima es casi imposible rodar una mala película y Caza a la espía no lo es. El guión está bien escrito, el ritmo es bueno y la información se dosifica con acierto. Por su parte, Naomi Watts y Sean Penn demuestran solvencia en unos papeles no excesivamente complicados. El problema es que, además de esto, poco más puede decirse de una cinta muy correcta, bien realizada pero carente de personalidad. Aunque quizás esta falta de personalidad es uno de los lastres del cine político, donde lo importante es la historia y el resto, artificio.

Ana Sánchez de la Nieta