Churchill: Mito y hombre

· El retrato del gran hombre, con sus miserias, se acerca a la realidad; a pesar de sus exageraciones no ofende ni ataca a su personaje.

Poca gente recordará que Winston Churchill estuvo en Cuba en 1895 -por cierto, a favor de España-, o que fue premio Nobel de literatura, o que pintaba acuarelas no del todo malas, ni otras muchas cualidades que le convirtieron en una de las grandes figuras políticas del siglo XX. Nadie olvidará que fue el Primer Ministro de Gran Bretaña que se enfrentó a Hitler. El guion de Alex von Tunzelmann es una fantasía que quiere presentar al gran hombre en pantuflas o, como se decía antes, no existe un gran hombre para su criado. Esta película imagina un drama personal y humano en los dos días previos al desembarco de Normandía; Churchill es presentado como un hombre mayor, lo era; y agotado y lleno de dudas sobre la oportunidad del desembarco que podría terminar en una catástrofe.

Churchill
Brian Cox mide a la perfección su representación de Churchill (2017)

Churchill, digámoslo inmediatamente, es una buena película con un gran actor (Brian Cox) y un par de tesis en la cartera; pero, al mismo tiempo, plantea los límites de la fantasía cuando se trabaja con la historia: Churchill aparece como un hombre acabado, una simple marioneta, sin poder real alguno, al que mantienen en su puesto de modo puramente simbólico por lo que representa; y sus esfuerzos por disuadir al general Eisenhower de realizar el desembarco resultan patéticos y horrorizan a cualquiera que sepa algo de historia. Sabemos, y Von Tunzelmann lo sabe, es historiadora, que Churchill se opuso a esa idea cuando se planteó en 1942; en el 44 la apoyaba plenamente. Utilizar ese tema para presentar un retrato humano del ídolo, a la vez que una tesis sobre el poder y el deber, es un tema delicado porque la tesis defendida se basa en una mentira.

Dicho esto, el retrato del gran hom­bre, con sus miserias, se acerca a la realidad, Brian Cox se encuentra muy cómodo en su papel y hace un magnífico retrato; el resto del reparto es excelente, incluso más allá de lo que se esperaba inicialmente, por ejemplo John Slattery en el pa­pel de Eisenhower, pero, salvo Miranda Richardson que interpreta a la señora Churchill, y le roba protagonismo, todos los papeles son de me­ros comparsas.

A pesar de sus exageraciones, Chur­chill no ofende ni ataca a su per­sonaje; destaca el apoyo de su mu­jer, “detrás de un gran hombre hay una gran mujer” dice el refrán y esta cinta lo evidencia; destaca la necesidad de separar el mito del hom­bre de verdad, y de cuidar ambos; finalmente, hace justicia al hablar del importante papel que cada uno tiene en su lugar y del ejercicio del poder.

Ficha Técnica

  • Fotografía: David Higgs
  • Montaje: Chris Gill
  • Música: Lorne Balfe
  • Duración: 110 min.
  • Público adecuado: +12 años
  • Distribuidora: A Contracorriente
  • Reino Unido, 2017
  • Estreno: 8.9.2017
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.