Cinco condiciones

Cinco condiciones
Cinco condiciones

Dirección: Lars von Trier, Jørgen Leth Guión:Lars von Trier, Jørgen Leth, Sophie Destin, Asger Leth Fotografía:Kim Hattesen, Dam Holmberg, Daniel Dencik Montaje:Daniel Dencick, Morten Habjerg, Camila Skousen Música:Henning Christiansen, Fridolin Nordsø, Kristian Leth Distribuidora:Festival

Dinamarca/Bélgica, 2003. Estreno en España: 14.05.2004

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Pacto fáustico

Imperativos, investigación y, por encima de todo, creación. Después de abandonar el polémico voto de castidad de Dog­ma’95 en un fallido intento de revolución cinematográfica comparado a la nouvelle vague, Lars von Trier no se resiste a la experimentación y a la búsqueda de nuevas po­sibilidades de lenguaje cinematográfico.

Dancing in the dark (2000), y Dogville (2003), sus últimas películas de ficción, beben de la inquietud creadora que unió a los hermanos Dogma, pero esta vez cambiando las estrategias de marketing por un claro posicionamiento experimental.

Después de su paso por Valladolid en la sección “Punto de Encuentro”, Cinco condiciones se presenta como una película documental que nace de la gran admiración del cineasta da­nés hacia el cortometraje de Jør­gen Leth El hombre perfecto (1967). Defi­nido como un pacto fáustico, Lars Von Trier propone a Leth realizar una revisión sobre el comportamiento del ser humano que ya había estudiado en su cortometraje, pero con una se­rie de limitaciones establecidas de antemano. Con actitud deísta y en ocasiones aparentemente ingrata, desde su pequeño reino de Zen­tropa, Von Trier juega con un primer Leth subyugado por las exigencias de sus con­diciones, pero que crece de manera psicológica demostrando sus aptitudes a través de los cinco cortos.

“Lo que buscábamos está relacionado con la ficción”. Doce fotogramas por minuto, que no existan decorados, localizaciones miserables o libertad total, son algunas de las limitaciones a las que se tiene que enfrentar el veterano Leth. Esto forma parte de esa ficción que busca romper las barreras de la creación y pro­fundizar en las capacidades del cineasta. Leth, convertido en una marioneta de los deseos de Von Trier, es a la vez el alter ego que representa la búsqueda y la intuición del creador. Ficción y realidad se mezclan en un intento de superación personal por parte de Leth, y de empeño creador por parte de Von Trier. El resultado es una película que explora las convenciones del lenguaje cinemato­grá­fico en la parte que atañe a los cortos que Leth rueda por todo el mundo para satisfacer a su compatriota. La parte documental en la que se incluye el ejercicio artístico sirve exclusivamente como hilo argumental, sin ninguna pretensión en el estilo. Sin duda, una obra que nace de un capricho arriesgado, pero que tiene interés por su ambición en el conocimiento de la búsqueda de ese ser humano perfecto…