Constantine


Constantine: Cómic caótico y confusión sobrenatural

Constantine se basa en el cómic Hellblazer. Sin embargo, el proto-director, Francis Lawrence, afirma: «No he querido hacer un cómic». Piensa más bien que lo que ha hecho con su película «es una mezcla de acción, miedo y mundo sobrenatural… Creo que es más realista que el cómic».

No diría yo -después de verla y oírla (hay muchos ruidos especiales)- que es más realista que un cómic, ni siquiera diría que es realista. Hay mucha acción -una acumulación efectista de decisiones y comportamientos, casi inconexos, sorprendentes por su incoherencia- y, más que dar miedo, da sustos. (Nada más comenzar, «hay un susto» buenísimo: te hace saltar de la butaca).

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Repito que no, que no es realista. Aunque haya una línea básica verdadera, o sea, real: los demonios (ángeles caídos o condenados) quieren destruir moralmente al hombre, apartarle de Dios. Dios está volcado en el bien del hombre, quiere hacerle feliz. El hombre es libre de decidir si sí o si no.

Pero esta base de verdad o realidad se ramifica, como el tronco de un árbol, en mil caóticas fantasías inciertas que hacen un bosque de confusión. El argumento -que va adelante a trompicones- se contradice con acciones-ramas. A lo largo del tupido bosque se acaba negando -¿inadvertencia o ignorancia?- esa mínima base de verdad-tronco, que queda hecho añicos.

Quien no tenga una seria formación universitaria en Teología, absténgase -¡por favor, por su bien, por su equilibrio mental!- de tomar ni un poquitín en serio el caso Constantine: es un cómic despatarrado.


Constantine

País: EE.UU. Dirección: Francis Lawrence Guión: Kevin Brodbin, Frank A. Cappello Fotografía: Philippe Rousselot Montaje: Wayne Wahrman Música: Brian Tyler Intérpretes: Keanu Reeves, Rachel Weisz, Shia LaBeouf, Tilda Swinton Distribuidora: Warner SogeFilms

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