· El cineasta filma con pulso enérgico, conformando en El infierno una estética en la que aflora su talento y donde se ayuda de la fotografía de Gorka Gómez, que retrata con veracidad el espeluznante paisaje humano que se encuentran.

Hedor

La trayectoria de Raúl de la Fuente está muy vinculada a un cine de compromiso social. Su obra muestra oscuras realidades donde la indignidad expande sus afiladas garras. En su último documental, El infierno (2019), entra en la cárcel de Pademba Road, donde cumplen condena hombres de Freetown en Sierra Leona.

En esa prisión está también encarcelado un niño de 15 años, cuyo mayor delito es ser un chico de la calle. A los cuatro años sale en libertad, pero ahora curiosamente quiere regresar a ese infierno. Podemos imaginar cómo será su vida para buscar refugio en el lugar donde malvivió: «dormimos encima de las tumbas, no tenemos otro sitio donde dormir».

Raúl de la Fuente viaja al centro del más espeluznante territorio de humillación al ser humano. Allí capta en primorosos primeros planos los rostros de los vencidos, de los entregados a un destino sin futuro, seres despojados de todo que piensan el suicidio como alivio a un indefinido padecimiento.

El cineasta filma con pulso enérgico, conformando una estética en la que aflora su talento y donde se ayuda de la fotografía de Gorka Gómez, que retrata con veracidad el espeluznante paisaje humano que se encuentran.

Después de Minerita (2013), Premio Goya y de Un día más con vida (2018), también premiado el año pasado, De la Fuente mantiene la firme idea del cine como medio de denuncia ante cualquier atentado contra los más elementales derechos de hombre. Su cine es, sin duda, absolutamente necesario.

Ficha Técnica

  • Montaje: Raúl de la Fuente
  • Fotografía: Gorka Gómez Andreu, R. de la Fuente
  • Música: Mikel Salas
  • Duración: 21 min.
  • Público adecuado: +16 años
  • Productora: Kanaki Films
  • España (El infierno)2019