Crash: Muros de prejuicios

Un par de jóvenes delincuentes negros roban el coche a un joven matrimonio blanco. La mujer, histérica, desconfía de todo el que no sea blanco y ofende al cerrajero de color que trabaja en su casa y al personal doméstico, formado por latinos. Un policía blanco racista abusa de su autoridad al parar y registrar de forma humillante a un matrimonio negro. A su vez será humillado por la secretaria del centro médico, de color, al suplicarle un tratamiento de favor para su agonizante padre. Un comerciante iraní no entiende que le llamen árabe, y desconfía del cerrajero porque es de color…

Crash se ocupa de dejar bien claro tres cosas: no vivimos solos, todos tenemos prejuicios y los prejuicios impiden ver con ojos limpios la realidad que tenemos delante.

Hace dos mil años un joven preguntó a Je­sús de Nazaret: «¿Quién es mi prójimo?». En esta película, el canadiense de 52 años Paul Haggis -autor del guion adaptado de Million dollar baby y también del libreto de Flags of our fathers, lo nuevo de East­wood– vuelve a plantear esta cuestión perenne y hace decir a uno de sus personajes: “Tenemos que estrellarnos –crash– con alguien para darnos cuenta de que está ahí”. La película recorre por unas horas, no muchas, las vidas de diferentes personajes, blancos, negros, amarillos, tostados, po­licías, ladrones, importantes po­líticos y pequeños comerciantes. To­dos son auténticos, humanos, vivos, libres y cargados de prejuicios racistas sobre las otras comunidades. Cada uno de ellos va a reaccionar de una manera espontánea ante la situación que le ha tocado vivir, y por ello se­rán reacciones absurdas, libres, auténticas. Da­do que son personas fáciles de querer, apenas iniciada la historia el espectador se ve atrapado por el interés que despiertan en él, vive sus vivencias y dialoga cordialmente con ellos, a la vez que es sorprendido por sus inesperadas reacciones.

Todo el discurso de Haggis es políticamente incorrecto, el guionista-director ha sabido recoger el lenguaje real y no lo ha pasado por el filtro de lo “políticamente correcto”. Cada uno habla con libertad y dice lo que piensa de verdad, aunque se equivoque. Los encontronazos son tremendos y crean unas situaciones dolorosas pero saludables, de las que curan. Por ello todos los que siguen vivos al final de la historia no son más felices, ni más sabios. Son mejores personas. Siendo la mayor parte de las secuencias memorables, hay un par de momentos verdaderamente antológicos: la historia de la niña y su capa mágica, y el rescate del director de televisión y su mujer.


Ficha Técnica

  • País: EE.UU., 2004
  • Fotografía: James Muro
  • Montaje: Hughes Winborne
  • Música: Mark Isham
  • Distribuidora: Manga
  • Estreno en España: 13.01.2006
Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.