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Bienvenidos a Marwen

Crítica de la película

Steve Carell salva buena parte de esta película que parte de una historia tremenda y queda reducida a una pequeña comedia triste

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Bienvenidos a Marwen

· La perfección técnica de Bienvenidos a Marwen no basta, al final ese recurso cansa. El drama real que padeció Hogancamp pierde interés, la historia pierde el rumbo y uno se pregunta cuál es el tema de la película.

Un Gump fallido

Mark Hogancamp fue brutalmente apaleado por cinco individuos y dejado por muerto en la carretera. Al despertar del coma había olvidado toda su vida anterior. Parte de la terapia consistió en trabajar con maquetas. En el jardín de su casa construyó Marwen, una aldea belga durante la Segunda Guerra Mundial, en la que viven y combaten diversos muñecos, incluido su avatar, el capitán Hog, cuyas aventuras fotografía.

La historia de Hogancamp dio lugar a un buen documental titulado Marwencol (2010), la película de Robert Zemeckis (Forrest Gump, ¿Quién engaño a Roger Rabbit?, Beowulf) quiere contar la misma historia, apoyándose en su formidable arsenal de efectos especiales: dando vida a los muñecos que pueblan Marwen. Sabíamos que el capitán Hog combatía nazis, que suelen atacar en grupos de cinco; que a menudo ha sido capturado y torturado; que a menudo ha sido rescatado por unas hermosas jovenes a las que puede amar platónicamente, pero que deben mantenerse alejadas de él. Ahora esa historia cobra vida de una manera genial, pero sin convencer; es difícil convencer de verdad en una historia que pasa de la realidad a la animación continuamente. La perfección técnica de Bienvenidos a Marwen no basta, al final ese recurso cansa. El drama real que padeció Hogancamp pierde interés, la historia pierde el rumbo y uno se pregunta cuál es el tema de la película. Una historia tremenda queda reducida a una pequeña comedia triste.

La realización de Zemeckis es un notable ejercicio técnico, y ha embarcado a cinco importantes actrices para hacer de muñecas. Steve Carell salva buena parte de la película con su carisma personal, pero también contribuye a quitar fuerza a la tragedia o, en palabras de un crítico norteamericano, a gumpificar a Hogancamp. No es un fallo del actor, es una decisión (mala) de producción que contribuye a no dar con el tono adecuado.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.