Inicio Críticas películas El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)

El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)

Crítica de la película

Un precioso y emocionante canto de amor al cine y a la profesión de cómico que toca con inteligencia la tecla de la nostalgia

872
0
Compartir
portada
El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie)

· El Gordo y el Flaco escenifica la difícil re­lación que tuvieron estos dos grandes actores, en la que hubo camaradería y respeto, afecto y celos, capaci­dad para enervar al otro y al mismo tiempo un gran afec­to.

Veracidad y respeto

Todo el mundo conoce a esta pareja de actores. Hemos reído a carcajadas con algunas de sus películas. Algunos dudarían antes de responder afirmativamente a la pre­gunta de si hicieron alguna cinta sonora. Muy pocos sa­brían decir cómo acabaron.

La película del escocés Baird (Morir de pie), basada en el libro Laurel and Hardy: The British Tours, responde a estas preguntas y lo que es más importante, compone un magnífico retrato de la pareja tanto a nivel personal co­mo pro­fesional.

En los años 30 del pasado siglo, Laurel y Hardy seguían siendo la pareja cómica más popular del mundo, pe­ro Hal Roach, su productor, les pagaba poco. Stan Lau­rel amenazó con marcharse y se encontró con que su pareja no le secundó. El resultado fue la película Zenobia, en la que Oliver Hardy actúa con Harry Langdon, que imita todo lo que puede a Laurel. Éste nunca per­donó la traición. Mucho después, una vez finalizada la II Guerra Mundial, cuando ambos estaban en horas ba­jas, hicieron una tentativa de reconciliación y de relanzamiento de su carrera en común. Una gira por los tea­tros de Gran Bretaña fue la estrategia elegida para con­seguir un productor que desarrollara una película pro­yectada por ambos: una parodia de Robin Hood.

El Gordo y el Flaco (Stan & Ollie) supone un precioso y emocionante canto de amor al cine y a la profesión de cómico que toca con in­teligencia y sensibilidad la tecla de la nostalgia. Es el ho­menaje a la pareja cómica que lo inventó todo y ha si­do copiada mil veces sin que se les reconozca la deuda. Re­cuerda lo poco que dura la fama y lo rápidamente que una estrella es sustituida por otra. Escenifica la difícil re­lación que tuvieron estos dos grandes actores, en la que hubo camaradería y respeto, afecto y celos, capaci­dad para enervar al otro y al mismo tiempo un gran afec­to.

Al tiempo que Baird muestra a esta pareja como personas con muchos defectos -sus mujeres están ahí para dar prueba de ello-, no deja de constatar lo grandes que fue­ron, aunque pertenecieran a un tiempo que parece ya pasado. Este raro milagro se debe en buena medida al tra­bajo y la sintonía que logran John C. Reilly y Steve Coo­gan. Con ayuda de los maquilladores, reviven a los cé­lebres cómicos y encuentran la química de la pareja original.

El guion gana intensidad a medida que la historia avan­za, reproduciendo situaciones semejantes a las de las películas de la pareja original. Los gags (el teatro va­cío, el público, el productor, el elefante) se repiten con­tinuamente, generando tensión dramática. El final -los finales- arranca lágrimas.

Hay bastantes películas biográficas sobre estrellas de Ho­llywood. La mayoría, simplemente reconstruyen una his­toria en torno a un actor. Esta es diferente porque se acer­ca a la realidad y al mito con veracidad y con respeto. Algo, por desgracia, infrecuente.

Reseña Panorama
s
Compartir
Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.