High Life

Crítica de la película

Claire Denis (Un sol interior), francesa y septuagenaria, ha combinado un cocktail que, en otras manos, se consideraría ridículo

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High Life

· Hay películas que se valoran por sus intenciones más que por sus logros. High Life pertenece a esa categoría.

Odisea pretenciosa

Un bebé solo, rodeado de maquinitas, oye la voz de su papá que le habla desde el espacio. Vemos a un astronauta en el exterior de la nave, repara una placa solar mientras habla con la criatura. Poco a poco descubriremos que Monte y Willow son los dos únicos supervivientes en una nave que se aproxima a un agujero negro; una tripulación de conejillos de indias, sujetos de experimentos de reproducción asistida en el espacio; y que su misión no tiene esperanza alguna de salir bien.

Hay películas que se valoran por sus intenciones más que por sus logros; esta es una de ellas que ya ha conseguido algún premio y críticas elogiosas del tipo “fascinante”, “inquietante” y demás, que suelen significar “no sé de qué vas”. High Life pertenece a esa categoría. Claire Denis (Un sol interior), francesa y septuagenaria, ha combinado un cocktail que, en otras manos, se consideraría ridículo. ¿Ideas? Si se urga un poco a lo mejor se encuentra algo sobre… cualquier cosa. Un grupo de humanos en ambiente cerrado puede mostrar de todo; en este caso lo más sórdido, pero con un rayito de esperanza al final, y con pretensiones de intelectualidad. Lo que sí está claro es que no es 2001.

Pretenciosa, con un Robert Pattinson haciendo lo que puede -cara de póker principalmente- y Juliette Binoche desnudada una vez más -a sus años- como musa del cine francés.

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.