Merecido homenaje a la labor social

· El tema y tono de Las invisibles está relacionado con el cine de Ken Loach, aunque al realizador todavía le queda camino por recorrer.

Las invisibles son aquellas personas que están ahí pero no se ven, en este caso una serie de mujeres maduras sin empleo, sin techo, sin recursos para salir adelante y que sobreviven gracias a los centros de acogida. L’Envol es uno de ellos, un centro de día para mujeres, al que ellas acuden por la mañana para asearse, comer y charlar un rato. El conflicto surge cuando las autoridades deciden cerrar ese centro en un plazo de tres meses. Las asistentes sociales, Audrey, Manu, Hélène y Angélique, deciden saltarse una serie de normas para aprovechar al máximo el tiempo que les queda para ayudar a sus protegidas a salir adelante.

Las invisibles está catalogada como comedia, no es cierto, lo que el director ha logrado es darle un tono amable, con toques de humor, para evitar caer en un documental negro estilo Joris Ivens. Esta película se basa en un estudio sociológico, Sur la route des invisibles – femmes dans la rue, del que ya se hizo un documental. Ahora bien, ni la prosa original ni el documental tienen grandes atractivos, Las invisibles sí lo tiene, y no pierde en absoluto la fuerza de su discurso.

La ambientación, deliberadamente anónima, es algún lugar del norte, gris, feo, lejos del bello imaginario habitual de Francia. Y allí cuatro mujeres se baten el cobre día a día por ayudar a una colección de mujeres que hacen poco por ayudarse a sí mismas. Las cuatro asistentes sociales son interpretadas por actrices profesionales; las otras no. Y estas últimas son un poema.

La cámara de Louis-Julien Petit consigue convertir una desagradable masa anónima en una colección de personas llenas de encanto, a pesar de unas evidentes dificultades. También enfrenta a las encargadas de L’Envol, que se implican mucho más allá de su deber, a la fría burocracia que se limita a ver números y estadísticas. El tema y tono de Las invisibles está relacionado con el cine de Ken Loach (Yo, Daniel Blake, La parte de los ángeles), aunque todavía le queda camino por recorrer. Al guion le falta unidad y sentido, se basa exclusivamente en momentos sueltos, algunos brillantes, la mayoría simplemente amables, que convendría haber trenzado más.

El homenaje a esas asistentes sociales, y el mensaje positivo y solidario, dejan buen sabor de boca. Una agradable sorpresa.

Ficha Técnica

  • Fotografía: David Chambille
  • Montaje: Nathan Delannoy, Antoine Vareille
  • Música: Laurent Perez del Mar
  • Duración: 102 min.
  • Público adecuado: +12 años
  • Distribuidora: Vértigo
  • Francia (Les invisibles), 2018
  • Estreno: 29.3.2019
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.