Death Race (La carrera de la muerte): Correr (rrrrrr) o morir (rrrrrr)

En una cárcel de delincuentes muy peligrosos se organiza una carrera de coches en la que los pilotos se matan unos a otros. El ganador de la carrera es el último superviviente y su premio es salir de la cárcel. Esta «carrera de la muerte» se convierte en un espectáculo transmitido por televisión de pago que se traduce en un éxito económico sin precedentes.

Con este argumento y viendo el tráiler de la película, uno ya sabe a qué atenerse. Y ese es el principal mérito de la cinta: su coherencia. El espectáculo que prometen está muy logrado visualmente y el ritmo es trepidante sin ninguna caída de ritmo (principalmente porque la película dura lo que tiene que durar y hay los suficientes giros narrativos para mantener el interés de la mínima trama).

Comparando este filme con otros parecidos que vemos en la cartelera, salta a la vista que no es tan salvaje como Wanted (aunque tiene sus toques gore), es bastante más entretenida que la tediosa y caótica Babylon, y más macarra que La conspiración del pánico, aunque igual de trepidante. Además los actores Jason Statham y Joan Allen están muy bien evitando caer en el ridículo con personajes muy básicos, y la crítica de la telebasura es elemental, pero está bien al comparar la degenerada carrera con los espectáculos romanos de gladiadores.

Lo mejor de Death Race son los títulos finales en los que se recuerda a los espectadores que las escenas que acaban de ver están hechas por especialistas y que no deben imitarlas en la vida real. Menos mal que el cine nos sigue enseñando que al conducir no debemos chocarnos con otros coches, ametrallarles o tirarles bombas de Napalm, aunque hayan hecho una incorporación peligrosa. ¡Para que luego digan que el cine actual no tiene valores!

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (Death Race, 2008)
  • Fotografía: Scott Kevan
  • Montaje: Niven Howie
  • Música: Paul Haslinger
  • Duración: 89 min.
  • Distribuidora: Universal
  • Publico adecuado: Adultos
  • Estreno: 3 de octubre de 2008