Deathwatch: Y Freddie Krueger leyó a Shopenhauer…

Deathwatch | Frente del Marne, I GM. Tras sobrevivir a un ataque alemán con gases letales, un comando de soldados británicos se pierde en un laberinto de trincheras enemigas y, uno a uno, encuentra la muerte del modo más truculento. Para dirigir su opera prima, Michael Bassett ha sometido al joven Jamie Bell a un amargo viaje iniciático: si el de Billy Elliot terminaba en el Royal Ballet de Londres, el de Deathwatch concluye en el mismo infierno.

El problema es que la historia resulta tan desconcertante como repulsiva. Abrumado bajo toneladas de barro, sangre, vómito, víscera y estallidos de masa encefálica (no invento nada) el espectador no sabe si a veces está viendo un thriller psicológico, una tragedia surrealista, una cinta de fantaterror de serie B o un subproducto gore. Los protagonistas parecen enloquecidos, sin motivo aparente, por una fiebre autodestructora donde se mezclan su propia desesperación, la maldad intrínseca de la guerra y la bestia que llevamos dentro. Todo ello aderezado con efectos especiales y sonoros que recuerdan las aventuras más ominosas de Indiana Jones, por ejemplo.

Al término de Deathwatch, el guión describe un giro y las preguntas obtienen su respuesta (eso si el espectador ha sobrevivido en su butaca al baño de macedonia forense), e incluso se advierte un interesante mensaje final que llega demasiado tarde, cuando el público lleva hora y media preguntándose qué demonios pasa aquí. Y aquí sólo pasa que Freddie Krueger ha leído a Schopenhauer y se ha puesto a escribir guiones.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Hubert Taczanowski
  • Montaje:Anne Sopel
  • Música: Curt Cress
  • País: Reino Unido
  • Distribuidora: Manga
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Reseña
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Catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid). Autor del libro "Planeta Hollywood. Sueño americano y cine espacial" (Encuentro, 2019)