Dejad de quererme: La crisis de los cuarenta

El último trabajo del francés Jean Becker (La fortuna de vivir, Conversaciones con mi jardinero) comienza con el estallido de Antoine (Albert Dupontel), un burgués modelo. Justo al cumplir los 42 años, Antoine lo tiene todo: es un publicista de éxito, copropietario de la agencia en la que trabaja; Cécile, su esposa, es una mujer encantadora, y sus dos hijos le adoran. Sin embargo, esa mañana no puede más y vuelca toda la insatisfacción que lleva dentro. Ante las quejas de un cliente molesto, lo ridiculiza e insulta; acto seguido rompe con su socio; más adelante se enfrenta a su suegra, y se pelea con Cécile, que le acusa de mantener una relación con otra mujer. La cosa continúa al día siguiente, durante la celebración de su cumpleaños, lo que le lleva a romper con su mujer, hijos, amigos.

La primera impresión que produce Dejad de quererme, y es la misma que en la novela en la que está basada la cinta, es que Antoine sufre la crisis de los cuarenta, cuando un hombre ha alcanzado una posición y se plantea qué ha hecho con su vida. ¿Quién no ha deseado alguna vez dejar de lado lo políticamente correcto y gritar cuatro verdades al mundo o a algún vecino cargante? El aburrimiento, la falta de sentido de todo, que él denuncia, refleja cruelmente el vacío de una sociedad sin trascendencia. Pero Antoine no se limita a dar un grito liberador, sino que desconcierta al mostrarse más hipócrita y egoísta que aquellos a los que ofende.

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Tras Conversaciones con mi jardinero, Becker continúa su exploración del alma humana y pregunta, una vez más, dónde está la felicidad y cuál es el sentido de la existencia. A diferencia de las dos películas mencionadas, Dejad de quererme está rodada con prisas, con la cámara al hombro durante toda la primera parte, en la que predominan los interiores y la ciudad. En la segunda parte vuelve la calma característica de este director, y predominan los exteriores. Culmina la película una canción de Serge Reggiani que el director considera, justamente, parte integrante del filme.

Aunque un tanto esquemática, película bastante interesante, tal vez demasiado breve y lineal para las muchas preguntas que plantea, pero es buen cine, y deja que el espectador dé su propia respuesta a esas preguntas.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Arthur Cloquet
  • Montaje: Jacques Witta
  • Música: Alain Goraguer, Patrick Goraguer
  • Duración: 85 min.
  • Público adecuado: +16 años (SD)
  • Distribuidora: Golem
  • Francia (Deux jours à tuer), 2008
  • Estreno: 1.8.2008
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.