Déjame entrar

Déjame entrar | Remake de la película sueca, prácticamente un calco. Una buena cinta de terror gótico. 

Emotiva, espeluznante

La Hammer, legendario estudio cinematográfico británico fundado en el año 1934, tiene en su haber películas míticas desde finales de los 50 a los años 70, como la saga de Drácula o La maldición de Frankenstein. Debido al éxito cosechado por estas producciones de terror decidió dedicarse casi por exclusivo a este tipo de películas. Y después de una larga etapa letárgica -más de 30 años- regresa con el estreno de Let me in, con la que vuelve a los terrores que la hiceron famosa.

Para el relanzamiento, los productores han elegido un remake de Déjame entrar, la exitosa película sueca estrenada en 2008 dirigida por Tomas Alfredson.

La versión americana fue encargada al realizador Matt Reeves, director de Mons­truoso (2008), que se ha llevado la historia a un pequeño pueblo americano de Nuevo México en los años 80. Owen es un chico solitario con problemas en el colegio. Abby es una misteriosa chica que llega a vivir con su padre, al lado de Owen. Entre ellos se establece una relación atípica, en medio de una maraña de espeluznantes asesinatos. Hay escasas variaciones de guión, si acaso pequeños matices en el modo de enfocar o introducir algunas secuencias -como la de los dos amigos en el coche o la inquietante escena final de la piscina-, un tono de escepticismo religioso que no estaba en el original y un refuerzo de la problemática familiar de Owen, más desarrollada ahora. Poca cosa.


Estuvimos con… Chlöe Grace Moretz y Kodi Smit-McPhee, protagonistas de Déjame entrar


La historia se desarrolla tranquilamente, sin mucho diálogo, apoyándose en la estupenda interpretación de unos jovencísimos actores: Kodi Smit-McPhee, que nos asombró en La carretera (2009), y Chlöe Moretz (Kick-Ass), más mona y pulida que Lina Leardensson. El padre de ella (el gran Richard Jenkins) se presenta quizá más cercano y humano, mostrando con fuerza la complejidad de la situación. Poca diferencia.

Y la planificación es prácticamente la misma. Quizá este remake sea un pelo menos intimista que la versión sueca, al reforzar la crudeza de las escenas violentas y al jugar más con los aspectos fotográficos, especialmente los desenfoques.

Preciosa y vital es la partitura musical, obra de Michael Giacchino, ganador de un Oscar por Up y de un Grammy por su trabajo en Perdidos. Consigue dar el tono de la película, al estilo Hermann, con la inclusión de unos coros de niños que refuerzan el sello fantasmal y gótico de la cinta. Pero estupenda fue también la banda sonora de la sueca. E inolvidable el tema The right one in, del compositor Johan Söderqvist.


Déjame entrar

LET ME IN, 2010 País: Reino Unido/EE.UU. Dirección y Guión: Matt Reeves Fotografía: Greig Fraser Montaje: Stan Salfas Música: Michael Giacchino Intérpretes: Chlöe Moretz, Kodi Smit-McPhee, Richard Jenkins, Elias Koteas, Jimmy Jax Pinchak, Sasha Barrese 105 m. +18 años (violencia cruda, temática) Distribuidora: Aurum Estreno: 22.10.2010