Dos canguros muy maduros: Ridiculeces y simplezas

Quizá alguno se sorprenda al ver a John Travolta y a Robin Williams protagonizar una comedia como Dos canguros muy maduros. Lo primero que uno piensa es que eran necesarios un par de actores-reclamo que compensaran la insipidez de la historia. O puede que simplemente a Becker le gustara trabajar con Travolta y quisiera repetir la experiencia de Cerdos salvajes (película de la que, por cierto, el director no se distancia demasiado, salvo por el afán de llegar a un público más amplio).

Sea como fuere, lo cierto es que el resultado es un producto más de Hollywood pensado para entretener a las masas a base de un humor fácil, fruto de situaciones absurdas al borde de lo ridículo. El guión es prácticamente insostenible: falta de credibilidad, superficialidad, exceso de situaciones inconcebibles, y algún que otro tópico de fondo con el que se construye ese previsible final feliz tan made in Disney.

Aunque, mal que bien, Becker logre entretenernos, hay que decir que en ocasiones la película se hace bastante pesadita. Y es que tanta tontería junta lleva a dos buenos actores a unos excesos que llegan a cansar al espectador.

Lo más novedoso de esta cinta es que en ella debuta la jovencísima hija de John Travolta, Ella Blue, que, con sus siete años, se defiende bastante bien ante las cámaras.

Redime a esta historia una buena banda sonora del compositor y director de orquesta estadounidense John Debney, que, haciendo uso de su habitual versatilidad, consigue una especie de popurrí en la línea del entretenimiento fácil que busca toda la película.


Lo mejor: El popurrí musical de Debney.

Lo peor: Cuando el humor se convierte en simpleza.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (Old Dogs, 2009)
  • Fotografía: Jeffrey L. Kimball
  • Montaje: Ryan Folsey, Tom Lewis
  • Música: John Debney
  • Duración: 88 min.
  • Público adecuado: Todos
  • Distribuidora: Disney
  • Estreno: 4 diciembre 2009
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