Dredd

 

La película es muy simple, pero el director y su equipo logran que funcione.

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En 1995, Sylvester Stallone protagonizó una pobre y ridícula versión de este violento y agrio comic británico de final de los años 70 dibujado por el español Carlos Ezquerra. El juez Dreddes un pluriempleado (policía, juez y verdugo) en un mundo devastado por una guerra nuclear donde los supervivientes se concentran en enormes ciudades amuralladas, con criminales al por mayor.

La película es muy simple, pero el director y su equipo logran que funcione, con un relato eficaz, que da para lo queda, poco, la verdad. Alex Garland, que ha escrito varios guiones para Danny Boyle (La playa, 28 días después, Sunshine) es el autor de la adaptación. Cosas de la vida, la fotografía es nada menos que del mismísimo Anthony Dod Mantle. Y claro, está muy bien.

Los salpicones de violencia gráfica están de más en una película tipo “Nacío pa matá contra la marabunta de los malandrines acompañado de chica rubía que parece manca, pero no”.

Urban no se quita el casco en toda la película y mantiene un rictus sostenido de “pos yo me voy a ir marchando”. Se supone que eso es un merito. Pues vale.

Alberto Fijo

Simple, eficaz.

Eficaz, simple.

Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor