Drive My Car: De la connotación a la denotación

· Crítica de Drive My Car | Estreno 4 de febrero de 2022.
· Hamaguchi maneja el tempo cinematográfico de manera brillante y su imaginería es poderosa, teñida por el amor a la música y a la literatura occidental que caracterizan la obra de Murakami.

Haruki Murakami (Kioto, 1949) publicó el relato en el que se basa esta película en 2013. Lo hizo en la revista japonesa propiedad de la editorial en que aparecen sus libros. Luego, el relato se incluyó en un volumen titulado Hombres sin mujeres (Anagrama, 2014).

«En su obra más reciente, Haruki Murakami ofrece a los lectores siete relatos en torno al aislamiento y la soledad que preceden o siguen a la relación amorosa: hombres que han perdido a una mujer, o cuya relación ha estado marcada por el desencuentro, asisten inermes al regreso de los fantasmas del pasado, viven el enamoramiento como una enfermedad letal, son incapaces de establecer una comunicación plena con la pareja, o ven extrañamente interrumpida su historia de amor. Otros experimentan atormentados amores no correspondidos o, incluso, como en el relato protagonizado por una metamorfosis kafkiana, desconocen todavía los mecanismos del afecto y del sexo. Sin embargo, las verdaderas protagonistas de estos relatos -llenos de guiños a los Beatles, el jazz, Kafka, Las mil y una noches o, en el caso del título, Hemingway-, son ellas, las mujeres, que, misteriosas, irrumpen en la vida de los hombres para desaparecer, dejando una huella imborrable en la vida de aquellos que las han amado, o de los que, al menos, intentaron amarlas.»

He querido copiar este texto promocional porque me parece que en él aparecen claves para valorar la película de Ryūsuke Hamaguchi, el director y guionista de 43 años. La película ganó el premio al guion en Cannes y aspira al Oscar representando a Japón. En 2021, Hamaguchi también estrenó La ruleta de la fortuna y la fantasía.

La adaptación del relato de Murakami que hacen Hamaguchi y Tamakasa Oe da que pensar. Porque el cuento de Murakami es breve y voluntariamente abierto en su retrato de la pérdida y de la soledad experimentada por hombres y mujeres. La película es muy larga (casi tres horas) y voluntariamente cerrada, porque los añadidos a la trama se revelan innecesarios: donde Murakami es contenido, sugerente y connotativo, Hamaguchi parece necesitar de lo tortuoso para enrarecer y retorcer el relato de dos soledades acompañadas, marcadas por los efectos de un hedonismo que tiene consecuencias. El retrato de la sociedad japonesa en sus relaciones interpersonales es desolador y no necesitaba las piruetas del prólogo y el segundo punto de giro y el cierre…

Percibirán mi esfuerzo por no aludir al argumento. Es plenamente intencionado porque tengo respeto por los lectores y los espectadores. Hamaguchi maneja el tempo cinematográfico de manera brillante y su imaginería es poderosa, teñida por el amor a la música y a la literatura occidental que caracterizan la obra de Murakami, que Rafael Gómez Perez ha estudiado con perspicacia.

A mi juicio, Drive My Car sería infinitamente mejor sin un prólogo innecesario y desafortunado, por soez, tortuoso y manipulador. Quizás por eso, Hagamuchi coloca los créditos tras ese largo prólogo ajeno al cuento de Murakami (aunque es una variación de otro relato del mismo libro titulado Sherezade).

El puente que se tiende entre los protagonistas de la película -un actor de 49 años y una conductora de 24- es Tío Vanya de Chejov. Ahí, en el corazón y las entretelas de la lectura de la tristísima y deslumbrante obra teatral del dramaturgo ruso estrenada en 1899, Hamaguchi logra momentos de cine extraordinariamente valiosos. Se entiende la fascinación del cineasta japonés por John Cassavetes.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Hidetoshi Shinomiya
  • Montaje: Azusa Yamazaki
  • Música: Eiko Ishibashi
  • Duración: 179 min.
  • Público adecuado: +18 años (XD)
  • Distribuidora: Elástica
  • Japón (Doraibu mai kâ), 2021
  • Estreno: 4.2.2022
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