Dueños de la calle: Los violentos de Ellroy

El agente Ludlow es un veterano po­licía que no ha superado la trágica muerte de su esposa. A pesar de la violencia de sus métodos y de su alcoholismo es protegido y alentado por su jefe de unidad, un ambicioso comisario que confía en él para resolver los problemas con los que nadie se atreve. El brutal asesinato de uno de sus compañeros pondrá a Ludlow en el punto de mira del departamento de asuntos internos.

El cine sobre policías corruptos está tan visto que es difícil aportar nada nuevo y esta historia, basada en un relato de James Ellroy (L.A. Confidential, La Dalia Negra), no es una excepción. El arranque de la película es entretenido y dinámico, aunque la verdad es que puestos a historias de polis salvajes y heterodoxos el agente McClane es mucho más ameno, divertido y sugestivo.

A medida que avanza la trama, y se mete por los muy transitados vericuetos de la corrupción policial, se añoran los clásicos del cine negro y sus personajes en tres dimensiones, porque los policías de Dueños de la calle parecen recortables. La película está bien realizada a pesar de su aparatosa y excesiva violencia, marca de la casa del director David Ayer (Harsh times), antes guionista de títulos como Training day, S.W.A.T., The fast and the furious y U-571. Ayer mantiene el ritmo y cuenta con un buen reparto, en el que destaca Forest Whita­ker en un papel al que parece haberse acostumbrado.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (Street Kings, 2008)
  • Fotografía: Gabriel Beristain
  • Montaje: Jeffrey Ford
  • Música: Graeme Revell
  • Duración: 107 m. Jóvenes-adultos
  • Distribuidora: Fox
  • Estreno: 25.IV.2008