Ejecución inminente: El péndulo de la muerte

Del viejo Clint alguien dijo que tenía dos únicos registros interpretativos: uno con sombrero y el otro sin él. Quizá no sea Sir Laurence Olivier, y en sus comienzos no representase a Hamlet con la Shakespeare Company, sino a polvorientos pistoleros sin nombre bajo el tórrido sol de Almería. Pero ahí está. Sus películas son esperadas a uno y otro lado del océano, y hoy en día es considerado tanto un autor creativo como un valor seguro en taquilla.

En Ejecución inminente, Eastwood se cuela en el pellejo de Steve Everett, un periodista en plena caída profesional y familiar. Un ser bastante despreciable en su conducta, con una especial atracción por las mujeres de sus compañeros, pero eso sí, dueño de un agudo olfato para la noticia. A Everett le asignan la tarea de entrevistar a un preso condenado en la Prisión de San Quintín, que aguarda sus últimas horas de vida en el Corredor de la Muerte. A partir de estas premisas se inicia una emocionante cuenta atrás.

La historia está bien cimentada en un vigoroso guión, que mide y dosifica con exactitud el suspense, donde los diálogos fluyen rápidos en las escenas entre los periodistas y donde un Eastwood hipervitaminado e hipermineralizado mantiene a su personaje en equilibrio entre su lucha por mantener a flote su poco crédito como padre de familia y por no rechazar su olfato rebelde.

Joel Cox, un veterano del equipo habitual de Eastwood, consigue un montaje fluido en busca de la tensión y la emoción al mismo tiempo. Clint Eastwood, tras veinte películas como director, conoce bien el oficio, se muestra hábil a la hora de desarrollar las acciones, dando profundidad a cada personaje, aunque aparezca sólo breves instantes. Por todo ello consigue dar un pulso que convierte a Ejecución inminente en una de las películas más interesantes de su autor y nos hace esperar ya su siguiente entrega; que, quién sabe, puede que a algún guionista loco le dé por escribir un Hamlet sesentón que en vez de espada lleve una magnum 44, y entonces quizá le oigamos decir aquello de «To be or not to be». That is the question».

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (True Crime, 1999)
  • Fotografía: Jack N. Green
  • Música: Lennie Niehaus

 

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Reseña
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Escritor de relatos de terror y misterio, y guionista de cine y televisión. Admirador de Ford, Kurosawa, Spielberg y Hitchcock, no necesariamente en este orden