Ejército de los muertos: Viva Las Vegas

· Crítica de Ejército de los muertos | Disponible en cines y Netflix.
· La película trascurre a plena luz del día en Las Vegas, ciudad muy apropiada para un apocalipsis zombi.

A Zack Snyder le va la marcha. Este mismo año ha estrenado la versión de 4 horas de La Liga de la Justicia -la conocida como la Zack Snyder’s Justice League-, proyecto que tuvo que abandonar tras la muerte de su hija Autumn para dedicarse a su familia, y fue reemplazado por el director Joss Whedon. Actualmente está preparando The Fountainhead, basada en la conocida novela de Ayn Rand, que ya se llevó al cine con el nombre de El manantial (1949) con el mítico Gary Cooper. Mientras aguardamos, nos llega Ejército de los muertos, un filme a medio camino entre el cine de robos, aventuras y de terror, salpicado de un humor muy negro. Regresa Snyder al universo zombi, que ya visitó en su primera película, Amanecer de los muertos (2004).

- Anuncio -

Entre los aficionados a las películas de muertos vivientes hay dos bandos. Los que prefieren los zombis rápidos (28 días después, Guerra Mundial Z) y los que se decantan por los lentos (La noche de los muertos vivientes, de George Romero, o la serie The Walking Dead). Despejemos la incógnita ya, los de Snyder no son ni lo uno ni lo otro. Digamos que tienen personalidad propia. Son casi más vampiros que zombis, con capacidad para organizarse y mantener relaciones afectivas entre ellos, y se mueven con una agilidad que para sí la quisieran los integrantes del Circo del Sol.

La película trascurre a plena luz del día en Las Vegas, ciudad muy apropiada para un apocalipsis zombi. Un grupo de hombres y mujeres poco recomendables son enviados a rescatar el dinero que se encuentra en la cámara de seguridad de un casino. Por supuesto la suerte del botín es lo menos importante, el intríngulis está en cómo llegar a su destino y salir de él mientras hordas carnívoras tratan de zampárselos.

Un robo es algo que combina bien con cualquier género, desde el cine de catástrofes como en Hard Rain (1998), con Morgan Freeman atracando bancos en mitad de una gran inundación, al cine bélico como en Los violentos de Kelly (1970), con Clint Eastwood tras el oro nazi. Las películas de robos suelen tener un mismo patrón y el primer paso es el de reclutar a los miembros de la banda. Snyder ha tirado por el perfil bajo a la hora de escoger a sus actores. Nada de estrellas de relumbrón, sino clase media que trabaje a pico y pala. El protagonista es el actor Dave Bautista, un tipo como un armario ropero, que desde luego llena la pantalla. No es Lawrence Olivier, pero tampoco va a interpretar Hamlet, y pegar tiros y recibir mordiscos lo hace con cierta eficacia.

Snyder firma como director de fotografía y utiliza con profusión dos de sus armas favoritas: el desenfoque de los fondos para resaltar los primeros planos y la cámara lenta con la música a todo volumen para dar el toque épico. No rehúye la violencia, aunque como le ocurre a muchas grandes producciones de Hollywood no termina de concretar cuál es su nicho de público y el guion dispara a todas partes, así puede pasar de una escena que resulta ñoña o casi infantil, a una escena gore.

Si bien el cine de zombis siempre ha tenido un sustrato social -ricos contra los desheredados de la tierra, aventar las vergüenzas del capitalismo…-, no es esa una de las bazas que juega el director, salvo por el hecho de que trascurra en una ciudad donde todo gira en torno al dólar; sino que parece más preocupado por el simple entretenimiento, siendo lo suficientemente listo para dejar algunos cabos sueltos para la elucubración crítica. Los guionistas hilvanan la trama como una versión postmoderna de la Divina Comedia en una bajada a los infiernos a los que se accede bajo el único ojo de un tigre tuerto que hace de Cancerbero. Luego llega al purgatorio de las máquinas tragaperras, ambientado con el hilo musical de Elvis. Entramos así en el abismo del que hablaba Joseph Campbell en sus libros de mitología, donde uno muere o se hace más fuerte.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Z. Snyder
  • Montaje: Dody Dorn
  • Música: Tom Holkenboro
  • Diseño de producción: Julie Berghoff
  • Vestuario: Stephanie Portnoy Porter
  • Duración: 148 min.
  • Público adecuado: +16 años (VX)
  • Distribuidora: Tripictures, Netflix
  • EE.UU. (Army of the Dead), 2021
  • Estreno: 14.5.2021
Suscríbete a la revista FilaSiete por sólo 32€ al año
Reseña
s
Escritor de relatos de terror y misterio, y guionista de cine y televisión. Admirador de Ford, Kurosawa, Spielberg y Hitchcock, no necesariamente en este orden