La popular novela de un periodista sueco llega al cine con sus mismas virtudes y defectos.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó: Centenario, maleta, mafiosos

El abuelo que saltó por la ventana y se largó. Esta adaptación -es más preciso y riguroso escribir traslación- de la novela homónima del periodista Jonas Jonasson publicada en 2009, llevó a un millón y medio de suecos a los cines. Es la película autóctona más taquillera del invento en el país nórdico.

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La fuga de un centenario de una residencia de ancianos, una maleta con mucho dinero, un malentendido, unos mafiosos… son los elementos del buen arranque de una película que, como la novela, es poca cosa.

Sobra metraje, mucho metraje: se han acumulado situaciones jocosas, recurriendo a frecuentes flashback que ponen al personaje en situaciones pasadas con personajes célebres: un recurso fácil para añadir mordiente a una película que, de lo contrario, sería aún más floja.

Los lectores de la novela argüirán que en la novela ocurre lo mismo. Y así es.

Hay sketches divertidos, alguno muy divertido, pero son casi como esos ingeniosos vídeos de YouTube que hacen furor… Pasados los 60 minutos, la película pesa como una losa: plana, reiterativa, con frecuentes gags chuscos y facilones. El maquillaje del actor protagonista es bastante malo.

No sería justo compararla con la estupenda Kitchen Stories, dirigida por el noruego Bent Hamer que fue portada en FilaSiete en mayo de 2005.

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Ficha Técnica

  • Fotografía:Göran Hallberg 
  • Montaje: Henrik Källberg
  • Duración: 114 min.
  • Público adecuado: +16 años (X-)
  • Estreno en España: 11.7.2014

Suecia (Hundraåringen som klev ut genom fönstret och försvann), 2013. 

Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor