El beso del oso: Misha infartado

El beso del oso | Lola es una chica de 14 años que vive en un circo italiano donde actúa con su madre (Ariadna Gil) en un número de trapecio. Le gusta el circo y su magia, pero fuera de él no se integra y prefiere la soledad. Su único amigo es un osezno, Misha, que su padrastro le compró en Rusia. Lola adora a Misha, son inseparables. Pero una noche, Lola no lo encuentra en la jaula: en su lugar hay un joven que dice ser Misha

Italia-Alemania-Suecia-Rusia-España-Francia coproducen una película errática, que podría haber sido una hermosa fábula dispuesta en forma de cuento de hadas. Bodrov (Siberia, 1948), director de El prisionero de las montañas (1996) y guionista de La vida prometida (1999), ambas películas muy dignas protagonizadas por el gran Olev Menshikov, lo intenta pero no coge el tono en ningún momento.

El trombo que paraliza el corazón de la película cumplida la primera media hora no lo disuelven las hermosas localizaciones, ni el exotismo circense, ni la valía de un reparto internacional que, con señales de evidente desconcierto y equivalente falta de coordinación, se entiende en un inglés de academia Gomaespuminglish (ya saben «When you pound? I book mondays»).

Ficha Técnica

  • Fotografía: Xavier Pérez Grobet
  • Montaje: Mette Zeruneith
  • Música: Giya Kancheli
  • País: Alemania
  • Distribuidora: Alta Films

Der Kuss des Bären, 2002

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Reseña
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Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor