El bola: Los raíles de la vida

Achero Mañas ha conseguido con su primer filme, El bola, impresionar al gran público mediante dos sólidos pilares: un guión firme e inteligente de un gran tirón comercial, y la interpretación de un elenco de actores que bordan su actuación.

El bola es la historia de un niño tímido e introvertido, que calla las palizas y los malos tratos que su padre le propina. Pablo, el bola como todos le llaman, sólo confía en una bola que siempre lleva consigo. Esta situación cambia con la llegada al colegio de Alfredo, un chico nuevo, muy maduro para su edad, que le ayudará a confiar en las personas y conocer una vida familiar distinta a la que vive.

Mañas construye unos personajes trazados con precisión, sobre todo a los que dan vida Juan José Ballesta y Pablo Galán, dos promesas del cine español, que estremecen con unas magníficas interpretaciones.

Una película en tono ascendente, en la que el maltrato se oculta detrás de una puerta, y las bofetadas sutiles hacen elevar el lento transcurrir de la trama. Esta construcción culmina con una paliza final, donde se alcanza el clímax total y el punto álgido del filme, que cambiará para siempre la vida de Pablo. Perspicaz es también la metáfora de los raíles del tren, símbolo del transcurrir de la vida.

En definitiva, lágrimas, dolor y drama de la mano de jóvenes de los que se espera mucho más.

Vanessa Sancha Vera

Ficha Técnica

  • Fotografía: J.C. Gómez
  • Música: Eduardo Arbide
  • Montaje: Nacho Ruiz
  • País: España
  • Año: 2000
Reseña Panorama
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor