El buen ladrón: Mucho ruido, pocas nueces

Nick Nolte encarna a Bob Montagnet, un bribón con clase venido a menos. Bob es un norteamericano afincado en Niza, y dice que su difunta madre era francesa. Tras cinco condenas, ha dejado el crimen y dedica sus días a perder dinero en las carreras de caballos y en los casinos locales. Últimamente bebe y se ha enganchado a la heroína. Un día, después de perderlo todo, decide dar un nuevo golpe.

La película del irlandés de 53 años Neil Jordan (Juego de lágrimas, Entrevista con el vampiro, El fin del romance) está inspirada en Bob Le Flambeur, un clásico de los años cincuenta de Jean-Pierre Melville. Las historias tienen muchas diferencias, en particular el personaje de Bob, modernizado y desarrollado a medida de Nolte, y la ambientación sórdida que hace añorar la sobria elegancia de Melville.

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El resultado final es una buena historia que sabe a poco, que no termina de convencer porque, bien por faltarle Melville o Jordan, tal y como está contada se ha quedado en un camino intermedio, correcto pero algo banal. En particular hay cabos sueltos, a la francesa, que en una revisión anglosajona merecen más atención, en particular la relación policía-ladrón, o el desenlace del golpe. Hay también demasiada ambientación sórdida-cutre que lastra el mensaje elegante que lleva El buen ladrón. Un notable reparto, que incluye a secundarios como Ralph Fiennes o Emir Kusturica, la fotografía del ganador de dos Oscar Chris Menges (La misión, Los gritos del silencio) y la música del último ganador del Oscar (Frida), camuflan las deficiencias de una película discreta.

Ficha Técnica

  • País: Canadá/Francia/Irlanda (The Good Thief, 2002)
  • Fotografía: Chris Menges
  • Montaje: Tony Lawson
  • Música: Elliot Goldenthal
  • Distribuidora: Manga
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