El buen nombre: Mira Nair vuelve a sus raíces

El buen nombre | Mira Nair es una de las más célebres realizadoras indias. Su primer largometraje, Salaam Bombay, rodado en 1998, ganó más de una veintena de premios -entre otros el Premio del Público en el Festival de Can­nes- y optó al Oscar a la mejor película extranjera. Tuvieron que pasar más de trece años -salpicados de títulos muy mediocres como Mississipi Masala o Cuando salí de Cuba– para que Nair volviera a convencer, esta vez con La boda del Mon­zón, probablemente su mejor película, una historia coral que gira alrededor de la celebración de un matrimonio pactado y que consiguió el León de Oro en el Festival de Venecia de 2001.

Después de este éxito, y de rodar una correcta adaptación de La feria de las vanidades, Nair vuelve a un territorio conocido (el mismo que pisa, con otro registro más ligero y cómico, su compatriota Gu­rin­der Chadha): las historias de inmigrantes indios en Occidente y, especialmente, el choque de culturas. Mira Nair parte, en este caso, de la novela de Jhum­pa Lahiri, una escritora india afincada en los Estados Unidos, que narra la historia de una joven pareja bengalí que después de una boda pactada se instala en Nueva York. El matrimonio tendrá dos hijos que, cuando crecen, se encontrarán en la disyuntiva de integrarse en la que ya es su cultura o conservar las tradiciones de sus padres. Para adaptar la novela, Nair ha contado con la guionista y fotógrafa india Sooni Taraporevala (con la que ya había trabajado en varias ocasiones).

Con buena mano, Mira Nair rueda una fluida historia generacional que abarca ca­si treinta años. La primera parte es ejemplar. Parte de la culpa la tiene la bellísima historia de amor que convierte a una pareja de desconocidos en un país extraño en un compenetrado matrimonio que manifiesta su amor con una elegancia llena de detalles y lejos de ciertas frases rimbombantes -«¿Qué quieres que te diga? Que te quiero, como los americanos», bromeará ella-. La narración se resiente en la segunda parte, puesto que asistimos a algunos excesos melodramáticos y a un par de situaciones poco explicadas (o explicables) que llevan a la película a un territorio muy cercano al del culebrón.

Por otra parte, estamos ante un producto bien trabajado: la cinta está muy bien rodada, tiene una destacable fotografía (con un conseguido contraste entre las ciudades de Calcuta y Nueva York), una variada ban­da sonora, y permite disfrutar de unas interpretaciones -especialmente la del matrimonio protagonista: dos conocidísimos actores de Bollywood- verdaderamente con­vincentes.

Ficha Técnica

  • País: EE.UU. (The Namesake, 2006)
  • Fotografía: Frederick Elmes
  • Montaje: Allyson Johnson
  • Música: Nitin Sawhney
  • Duración: 122 m. Jóvenes-adultos
  • Distribuidora: Fox
  • Estreno: 25.V.2007
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