Inicio Críticas películas El chico que conquistó Hollywood

El chico que conquistó Hollywood

Dirección: Brett Morgen, Nanette Burstein Guón: Brett Morgen, sobre el libro de Robert Evans Fotografía: John Bailey Intérpretes: Robert Evans, Francis Ford Coppola, Mia Farrow
Montaje: Jun Díaz Distribuidora: Vértigo Música: Jeff Danna

EE.UU., 2002. Estreno en España: 24.01.2004

Amor y odio tras la pantalla

- Anuncio -

Hollywood: grandes estudios, estrellas, contradicciones, anomalías, star system, éxito, mutismo, poder… Un cine californiano que es ante todo el resultado de un método industrial elaborado a partir del sistema capitalista norteamericano. Envidiado, copiado y muy criticado, su creación y desarrollo entre 1910-1960 permitió la innovación y la experimentación apoyada en una “política de estudios” que, en ocasiones, fue represora y dictatorial.

En este contexto rompedor de fascinación na­ce una carrera cinematográfica poco convencional: Robert Evans (Nueva York, 1930) es descubierto por la gran actriz canadiense Norma Shearer, viuda del productor Irving Thalberg, en la piscina de un hotel de Beverly Hills. Shearer le ofrece un papel en El hombre de las mil caras. Así como en un cuento -un joven empresario emprendedor y con una convicción triunfalista recogida en una mirada intimidatoria-, Evans logra el rápido aplauso de una inaudita y fugaz carrera como actor. Años después, Robert Evans con­­sigue ganarse la confianza de la industria de Hollywood cambiando la interpretación por la producción.

Los directores Brett Morgen y Nanette Burs­tein (On the ropes) recrean en noventa y tres minutos la historia de Evans, el chico que conquistó Hollywood. Según parece, Stan­­­ley Motss, el productor cinematográfico encarnado por Dustin Hoffman en La cortina de humo, es un trasunto de Evans que David Mamet parodió en el guión de la película de Levinson. Todo el documental está marcado por un estilo visual que entronca con la estética colorista y publicista de los años setenta. Fotos fijas, efectos visuales, clips de películas y secuencias de rodaje encajan a la perfección en una interesante apues­ta guiada por la voz en off del propio Evans y una banda sonora que contextualiza a la perfección al espectador. La vida de Evans adquiere narratividad y giros dramáticos necesarios (aunque a veces resulta excesiva la tensión dramática que le conceden), des­de su llegada a la cumbre como productor de la Paramount Pictures a su estrepitosa caída entre problemas con la cocaína, la supuesta relación con un asesinato y la separación de Ali MacGraw.

La producción de La semilla del diablo, Lo­ve story, El padrino o Chinatown (entre mu­chas otras), permiten que la película despierte la curiosidad por las relaciones personales que Evans tenía con los personajes más influyentes de Hollywood. A modo de autobiografía filmada, Evans reflexiona sobre sus relaciones con Mia Farrow, Roman Polanski, Francis Ford Coppola o Dustin Hoffman, desmitificando en ocasiones a algunos de los más grandes.

Se puede decir que El chico que conquistó Hollywood es una película metacinematográfica, fundamentada en la reflexión vital de un hombre que vivió para el cine. Un “chico de oro” que tuvo una vida con la que muchos tan sólo sueñan y desde allí la caída es el espejismo de la irrealidad.