El cine arrollador de Boyle se lleva los Oscar 2009 por delante

Slumdog Millionaire

El cine arrollador de Boyle se lleva los Oscar por delante

Uno más y hace pleno. Podía ganar 9 premios y solo se le escapó uno. Slumdog millionaire fue la triunfadora de una edición de los Oscar que ha brillado por el alto nivel de las candidatas

Slumdog millionaire partía como favorita, entre otras cosas por la carrera imparable de premios (4 Globos de Oro y 7 Bafta), pero en los días anteriores a la Gala de los Oscar, los analistas de estos premios -que se prestan como pocos a las quinielas- dudaban si la todopoderosa Academia de Hollywood iba a tener la valentía de poner en lo más alto una película inglesa producida al margen de la industria americana.

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Y al margen no sólo en términos económicos y geográficos (la cinta, dirigida por un director británico con intérpretes desconocidos, costó 15 millones de dólares y se rodó en la India), sino también estéticos y de contenido, Slumdog millionaire es un homenaje al cine de Bollywood y, en medio de la crudeza de la historia que cuenta, desprende optimismo y esperanza por todos los poros.

Además, Slumdog millionaire tenía enfrente un gran contrincante, El curioso caso de Benjamin Button. Un ejemplo de todo lo contrario: una superproducción millonaria (200 millones que pagaron entre dos majors), con actores archiconocidos, basada en un cuento de un escritor-leyenda americano (ScottFitzerald) y con un mensaje desencantado sobre el paso del tiempo.

Estos analistas preveían que, quizás en tiempos de crisis, el poderío económico y técnico y el glamour de Benjamin Button resultara premiado. Por otra parte, en los últimos 20 años, sólo tres películas de bajo presupuesto se habían llevado el premio gordo: Crash, American beauty y Paseando a Miss Daisy. Pero parece que los académicos han pensado otra cosa: en tiempos de crisis más vale una buena dosis de talento, trabajo, sobriedad y confianza.

Al final Slumdog millionaire ganó ocho estatuillas (película, director, guión adaptado, fotografía, montaje, música, canción y sonido), es decir, casi todo. Perdió El curioso caso de Benjamin Button que, de las 13 candidaturas a las que accedía, sólo consiguió tres merecidos premios técnicos (Oscar a la mejor dirección artística, efectos visuales y maquillaje/peluquería).

En el resto de categorías acertaron casi todas las quinielas. Eran premios cantados los de Kate Winslet (mejor actriz por El lector), Penélope Cruz (mejor secundaria por Vicky, Cristina, Barcelona) y Heath Ledger (mejor secundario por El caballero oscuro). Wall·E no tenía rival en la categoría de mejor película de animación y la Academia había gastado ya su dosis de valentía e innovación por lo que no dio a esta joya de Pixar el que hubiera sido un merecido Oscar al mejor guión original. Este premio se lo acabó llevando Mi nombre es Harvey Milk, que recibió otra estatuilla por la actuación de Sean Penn.

En una edición de los Oscar con un nivel medio bastante bueno, se fueron de vacío películas muy notables como El desafío: Frost contra Nixon y La duda (ambas aspirantes a cinco premios), que en otra edición hubieran pescado estatuillas.

Finalmente, sorprendió el Oscar a mejor película de habla no inglesa, donde las favoritas -la francesa La clase y la israelí Vals con Bashir- quedaron derrotadas por la japonesa Departures.

La amena, elegante y animada ceremonia estuvo conducida por un divertido Hugh Jackman.