Crítica El consejero: No es un país para guaperas

Crítica | La película comienza con El consejero (Fassbinder) -nunca se dirá su nombre- y su adorada Laura (Penélope Cruz) cubiertos por una sábana, diciéndose lo mucho que se quieren, la conversación tiene algunas frases llamativas, que más adelante cobrarán un nuevo significado. El consejero parte a continuación a buscar un diamante para su amada, nada menos que a Amsterdam, y hablará largo y tendido sobre los diamantes, con palabras llenas de dobles y triples sentidos. Y después se reunirá con su socio Reiner (Javier Bardem), con quien hablará de los riesgos de trabajar con los narcos, y después hablará con otras personas, y otras personas seguirán hablando, y hablando…

El consejero es un abogado a quien le han ido muy bien las cosas -todo a su alrededor es bello, caro, lujoso-, en un momento dado decide hacer un trato con narcos mejicanos -el consabido «una buena operación y me retiro»-, contra el parecer de sus socios; más adelante algo sale mal. Hasta ahí nada que objetar; pero se trata de un thriller sin acción ni suspense. McCarthy y Scott los han cambiado por diálogos, algunos interesantes, otros planos, otros absurdos. El consejero, protagonista de la historia, comienza hablando a la espera de que algo suceda, las cosas se tuercen y él sigue hablando y hablando. Se trata de un auténtico sujeto parlante que no despierta ni un gramo de pasión, emoción o empatía. ¿Quién eligió a Fassbinder para este papel? Cameron Diaz, bella y malvada, se compara con los guepardos, bellos e inocentes depredadores que aparecen por los lugares más insospechados a modo de metáfora o pedantería visual; también hace un ridículo baile sensual sobre el coche de su novio; Penélope Cruz encarna esta vez la inocencia, Brad Pitt sería el hombre pragmático e inteligente, pero aparece tan sólo un par de breves instantes.

El consejero, primer guión original de Cormac McCarthy, tiene mucho de este gran novelista, tanto que parece una parodia de sí mismo: algún diálogo memorable, violencia retorcida y brutal, pesimismo, miseria, cinismo; pero en este caso hay pocos destellos brillantes; la exposición es plana, tiene poca gracia, ninguna emoción; hay mucho tópico y todo lo que sucede no sólo es previsible, sino que está anunciado. Lo malo es que lo ha escrito el propio McCarthy, en un momento bajo, sin duda; lo peor, es que lo lleva a la pantalla Ridley Scott.

La acción es escasa, cada suceso y cada horror es previsible o es anunciado con antelación; alguna vez con ironía, las más por una deliberada e insulsa planificación; tal vez sea un truco técnico para resaltar el nihilismo del guionista, cuya temática no difiere mucho de la de No es país para viejos, sin su garra, ni humor negro; tal vez sea porque Ridley Scott no da para más.

Naturalmente Scott, a falta de contar una buena historia, sabe poner un buen envoltorio, la fotografía es soberbia y ha juntado un reparto estelar para dar vida al texto de un gran novelista, no su mejor texto. Todo eso da como resultado una cinta de bella factura, pretenciosamente dura, supuestamente escandalosa. Vamos, un timo.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Dariusz Wolski
  • Montaje: Pietro Scalia
  • Música: Daniel Pemberton
  • País: Estados Unidos
  • Duración: 110 min.
  • Público adecuado: +18 años (VX)
  • Distribuidora: Hispano Foxfilm
  • Estreno: 29.11.2013

El consejero (The counselor, 2013)

Reseña Panorama
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.