El despertar: Invasión de mariposas

El despertar | La cosa del butterfly effect está -mejor sería decir quieren ponerla- de moda en el cine. Experiencias en la antesala de la muerte o mismamente en el hall de la susodicha, con incursiones a los pisos superiores de la vivienda. Todo con la pretensión de provocar esguinces es el cerebelo y el corazoncito del espectador, en el supuesto -altamente improbable- de que el sufrido espectador muestre una chispa de interés o un átomo de emoción ante lo que se le está contando con unas tremendas ínfulas con retintín claustrofóbico, en un intento de remedar obras maestras como Un hombre sin pasado o buenas películas como Memento.

Esta película, que cuenta en el reparto con los estimulantes Stephen Rea y Sarah Polley, se apunta a la fever mariposera, con una historia que tiene de trillada y poco original todo lo que tiene de estrambótica. Un tal Simon Cable, tras una experiencia próxima a la muerte, despierta en el hospital con amnesia. Al buscar su propia identidad descubre que tiene la capacidad de volver atrás en el tiempo, modificar su futuro y así resolver el misterio de la muerte de su hermano. En el viaje que emprende para encajar las piezas de su pasado, Simon descubre la terrible verdad acerca de su presente.

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Dirige un alemán de 53 años, hombre de mucho mérito, por ser capaz de reunir casi 9 millones de dólares para hacer este thriller anodino, que no se ha estrenado en EE.UU. y en el Reino Unido, que son los países productores.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Mantin Langer
  • Montaje: Chris Blunden, Jonathan Rudd
  • Música: Nicholas Pipe
  • País: EE.UU./Reino Unido
  • Distribuidora: TriPictures

The I inside, 2003

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Reseña
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor