El diario de Noa: Melodrama de sobremesa

Las grandes historias, las que realmente nos llegan, son las que hablan de nuestros fantasmas, y ésta es una de ellas. Basada en el best seller de Nicholas Sparks, El diario de Noa narra las memorias de Allie y Noa, dos jóvenes que conocen el amor durante unas vacaciones veraniegas en la América de los años 40, en puertas de la II GM.

Aunque las diferencias sociales marcarán su relación (ella pertenece a una familia acomodada y él trabaja en una fábrica de maderas), la pasión que nace entre ellos conseguirá superar todas las barreras.

Cassavetes nos acerca un tipo de relato casi olvidado por la industria hollywoodiense. Hijo y hermano de actores y directores, el realizador neoyorkino de 45 años se decanta por el buen gusto en una película bastante previsible y sin embargo efectiva, que se apoya en una excelente fotografía y en una composición emotiva que, en ocasiones, se excede en su tono melodrámatico y en una apelación excesiva a la lágrima fácil.

No es la primera vez que Cassavetes se asoma al drama, ya que con su anterior filme, John Q, ya acariciaba el aspecto más social de la industria cinematográfica. Los jóvenes Gosling (Asesinato… 1-2-3) y McAdams (¡Este cuerpo no es el mío!) se enfrascan en sus primeros papeles dramáticos acompañados por los ya veteranos James Garner y Gena Rowlands (la madre del director).

Nicholas Sparks (autor de la novela Mensaje en una botella) apuesta en su obra por una visión muy idealizada del «primer amor», que se ve ensombrecida por la cruda realidad del Alzheimer, uno de los mayores dramas contemporáneos. Una película de excesivo metraje, un buen melodrama de sobremesa.


El diario Noa

EE.UU., 2004


Ficha Técnica

Fotografía: Robert Fraisse Montaje: Alan Heim Música: Aaron Zigman Distribuidora: TriPictures

Reseña Panorama
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Teresa Barceló
Profesora universitaria. Doctora en Ciencias de la Comunicación