El emperador y sus locuras: Viva la comedia

«La nueva marcha del emperador» sería la traducción literal del título americano The emperor’s new groove. Dice más del ritmazo con que ha agitado a la factoría Disney Mark Dindal, director y coguionista de la película.

Desde los primeros acordes musicales y las primeras imágenes, notamos que estamos ante algo nuevo y muy, pero que muy divertido. A los dos minutos comienza el espectáculo, un número musical que nos describe en su letra y en su ritmo sabrosón el pelaje de este emperador superstar con pinta de niñato divertido. Es difícil reprimir una carcajada cuando aparece bailando con unos contorneos de cadera y unos movimientos mezcla de Ricky Martin y Michael Jackson; por no hablar de la coreografía con la que termina este primer acto, en la que imita al irlandés Michael Flatley en Lord of the Dance.

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Nos encontramos en el Imperio del Sol, el Perú precolombino. La historia es la siguiente: el muchachito tan marchoso que acabamos de conocer, dentro de pocos días cumplirá dieciocho años, y se le ha ocurrido celebrarlo construyéndose un palacio de recreo sobre una colina. No le importa nada si, para satisfacer su capricho, tiene que destruir la aldea que existe allí, dejando sin hogar a muchas familias, entre ellas la del campesino Pacha. Antes de llevar a cabo su propósito, Yzma -exconsejera imperial-, acompañada de su sicario Kronk, intentan hacerse con el trono y convierten a Kuzco en un animal. De la manera más rocambolesca Kuzco, convertido en llama, terminará en la aldea de Pacha, que será el que le guíe en el camino de vuelta al palacio; y en otro mucho más complicado, el de su madurez.

A Dindal ya lo conocíamos de su participación en La sirenita y de haber dirigido Los gatos no bailan (1997), una atípica producción que pretendía ser un homenaje a los musicales de la edad de oro de Broadway. Pero no ha sido hasta El emperador y sus locuras cuando ha dado su gran paso creativo, consiguiendo eso que se le escapaba a la Disney -a pesar de intentarlo en numerosas ocasiones como en Aladdin-, y no lo conseguía: una gran comedia. Una comedia fresca, sorpresiva, disparatada, a veces pícara y siempre inteligente, con continuos gags.

El propio Dindal reconoce sus influencias de Tex Avery, Bob Clampett o Chuck Jones. Los grandes maestros de la Warner, los creadores de Bugs Bunny, Pato Lucas, Correcaminos y tantos otros personajes de la comedia de golpe y porrazo, en inglés slapstick.

Claro que Dindal no ha estado solo. De entre su buen equipo de dibujantes cabe destacar al animador de Kuzco, Nik Ranieri. Este sabe sacar partido expresivo a las variadísimas inflexiones tonales de David Spade, la voz original del emperador. Pero lo cierto es que todos los aspectos del film son sobresalientes, como los temas musicales de Tom Jones y Sting.

No hay mascotas ni varias líneas argumentales, y sin embargo el guión no afloja en esta odisea selvática. Los personajes están dotados de una gran personalidad. Un dibujo sencillo y anguloso junto con un colorido muy vivo terminan de dar a la película una fuerte coherencia.

A la espera de los inminentes estrenos de animación, Final Fantasy y Shrek, ya podemos saludar con el emperador este verano con un sonoro ¡Boom, baby!

Ficha Técnica

  • Pamela Ziegenhagen-Shefland
  • Tom Jones, Sting
  • David Spade (Kuzco / Kuzco Llama), John Goodman (Pacha), Eartha Kitt (Yzma), Wendie Malick (ChiCha), Eli Russell Linnetz (Tipo), Kellyann Kelso (Chaca), Bob Bergen (Bucky)
  • Título original: The Emperor’s New Groove
  • País: EE.UU.
  • Año: 2000
  • Buena Vista Internacional
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Reseña
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Jesús Ruiz
Licenciado en Bellas Artes, profesor de Educación Plástica y Visual, experto en Cultura Visual