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El factor Pilgrim

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Cuando a veces asoman por nuestras pantallas películas de bajo presupuesto, como ésta, a una buena parte del público le da por preguntarse: ¿Qué me importa si esta película ha costado dos millones de pesetas? ¿Qué más me da si los actores debieron poner ellos mismos dinero en la producción? Lo único que les interesa es si la película es mala o buena, si les entretiene o les aburre. Así por ejemplo, El Mariachi fue vendida por la Columbia como una película hecha por 7.000 dólares. Y realmente lo parecía, la película era mala. Sin embargo, El factor Pilgrim es otra cosa. Es una pena que se haya hablado tanto de su bajísimo presupuesto (yo mismo lo llevo haciendo desde las primeras palabras del artículo), y no se hayan centrado en otros aspectos.

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El factor Pilgrim tiene un montón de virtudes por las que vale la pena visionarla. Es una de las películas españolas más refrescantes de los últimos años, por no decir la que más, rodada con una alegría y desparpajo que sólo podrían salir del buen hacer de dos de los directores españoles más prometedores: Santiago Amodeo y Alberto Rodríguez.

A partir de un conseguido Macguffin -cuatro jóvenes buscan unos documentos que pueden cambiar la historia musical mundial-, Amodeo y Rodríguez crean una historia de personajes, buceando con ellos por el Londres actual.

El cine, a veces, desgraciadamente, tiene que ver con las matemáticas. Desconozco de cuántas tomas por plano habrán dispuesto estos directores; pero sabiendo que Kubrick era capaz de rodar 80 veces un plano hasta alcanzar el efecto buscado, podemos imaginar la pericia de estos dos directores para, con tan poco presupuesto, alcanzar tan buenos resultados. Los actores están naturales y creíbles en su sencillez, a pesar del surrealismo de alguno de los personajes.

Rodada con entusiasmo, pero sobre todo con inteligencia, con un guión que mantiene el interés en continua alza, El factor Pilgrim huye de caminos trillados, experimentando levemente con variados recursos narrativos que bifurcan las acciones de los diferentes personajes. No abusa de la voz en off, que da un prisma subjetivo a la historia, y cuenta con Alejandro Catalán, uno de los mejores directores de fotografía españoles, capaz de iluminar un estadio con una bombilla de 60 watios, que consigue reflejar un Londres cosmopolita, luminoso y alegre.

Juan Velarde

 

El factor pilgrim Dirección y guión: Santiago Amodeo, Alberto Rodríguez Fotografía: Alejandro Catalán Música: “Lavadora” Montaje: J. Manuel G. Moyano Intérpretes: Alex O’ Dogherty, Enrico Vecchi, Jöns Pappila, Simon Edwards País: España,2000