El gato con botas: Desenfadado disparate de acción y humor

Los cuenta-cuentos saben que las historias existen en tantas versiones como narradores. Solo se les pide ser fieles a la idea original, en este caso, al divertido secundario que apareció hace pocos años junto a Shrek, un secundario que tenía tanta fuerza y personalidad que ha merecido una película para él solo, más o menos lo que hace casi tres siglos hizo Charles Perrault con él. Por cierto, a pesar de su tono desenfadado, tiene también, como corresponde a los cuentos clásicos, una moraleja acerca del valor de la amistad, del honor y de la honradez.

Como en anteriores ocasiones, porque el equipo de guionistas y el director trabajaron en aventuras de Shrek y en Hop, aparecen elementos de diversas historias populares; pero la línea argumental de El Gato con Botas es original, un desenfadado disparate hecho de acción y humor, y una buena dosis de ingenio. Está particularmente logrado el arranque y la caracterización de los protagonistas; el desarrollo es un enorme carrusel en el que suceden tantas cosas y se embrollan de tal manera que al final los realizadores tienen que dar las explicaciones a golpe de discursos y la historia pierde fuelle.

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La realización es impecable y el 3D, aunque innecesario, embellece aún más una hermosa película que gustará a los más pequeños.

El gato con botas, de Chris Miller
El gato con botas, de Chris Miller

Ficha Técnica

  • Argumento: basado en un argumento de Brian Lynch, Will Davies y Tom Wheeler
  • Música: Henry Jackman
  • Montaje: Eric Dapkewicz
  • Voces originales: Antonio Banderas, Salma Hayek, Zach Galifianakis
  • Duración: 89 min.
  • Público adecuado: Todos
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Reseña
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Fernando Gil-Delgado
Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.