El gran Vázquez: Avatares de un jeta

Santiago Segura da vida a Manuel Vázquez, un dibujante de tebeos, cuya picaresca a lo Lazarillo de Tormes le llevó a provocar situaciones rocambolescas

El nuevo trabajo del director Óscar Aibar (Platillos volantes) aborda el biopic de uno de los dibujantes de tebeos más destacados de la editorial Bruguera: Ma­nuel Vázquez. Autor de personajes como Anacleto, las herma­nas Gilda o el abuelo Cebolleta, la figura so­bresale sin duda alguna por el despliegue y el desparpajo -exentos de cualquier tipo de escrúpulos- con los que se ganaba la vi­da. Desde la estafa más inocente hasta las men­tiras más serias, pasando por la poligamia o el robo, Vázquez vivió la época del fran­quismo con una libertad inusitada y ale­jada de todo código moral.

Íntimamente ligado a los presupuestos de la tragicomedia, Aibar presenta a su pro­tagonista desde la perspectiva de lo en­trañable, busca y logra la empatía del espectador e inunda su guión con los gags de un hombre incorregible al más puro estilo de la picaresca nacional. Para acometer la narración de la biografía el director se aleja de títulos como Atrápame si puedes, en los que se planteaban las reprobables hazañas del personaje desde el punto de vista del drama personal, o en los que se justificaba a través de la tragedia cotidia­na cómo el protagonista había llegado a cometer tamaños desfalcos.

En el caso de El gran Vázquez, Aibar se des­poja de todas estas argumentaciones, fú­tiles en este contexto, para presentar a su personaje desde la sorpresa o casi desde la admiración. Difícil es, sin duda, abor­dar un tema tan delicado como el que se presenta en el film sin plantearse los lí­mites de la ética, sólo esbozados ligeramen­te en el retrato de uno de los hijos de Váz­quez que juega a timar a un timador. La buena interpretación de Santiago Se­gu­ra, con un personaje que parece hecho a su medida, aporta mucha fuerza al retrato de Vázquez -apoyado además en una cuidada reconstrucción de la Barce­lona de los años sesenta-. Con todo, alguna escena se acer­ca demasiado a lo cartoon evidenciando algunos cromas poco logrados; el caso más flagrante en este aspecto lo abandera la persecución callejera alrededor del puesto de la policía.

Película medida y entretenida, El gran Váz­quez no es uno de los mejores largome­tra­jes del panorama cinematográfico español anual, pero aporta una perspectiva fres­ca, un reparto excepcional -con Álex An­gulo o Enrique Villén– y un guión cuida­do y solvente. Sin embargo, queda un gus­to agridulce al final del film, en el que se dejan de lado las tramas relativas a las múl­tiples familias que compaginaba el dibu­jante y se muestra, a veces, demasiada in­dulgencia ante las sórdidas desfachateces del protagonista.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Mario Montero
  • Montaje: Fernando Pardo
  • Música: Mastretta
  • País: España
  • Duración: 100 m.
  • Público adecuado: +16 años (tipo de humor)
  • Distribuidora: Alta
  • Estreno: 24.9.2010

EL GRAN VÁZQUEZ, 2010

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Reseña
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Doctora en Historia del Cine, Animación Japonesa y Cines de Asia Oriental