Inicio Críticas películas El Hobbit: La desolación de Smaug

El Hobbit: La desolación de Smaug [8]

Peter Jackson coge el tono (ya era hora) y hace la mejor adaptación al cine de un relato de Tolkien.

- Anuncio -

Dirección: Peter Jackson Guion: Peter Jackson, Guillermo del Toro, Philippa Boyens, Fran Walsh Fotografía: Andrew Lesnie Montaje: Jabez Olssen Música: Howard Shore Intérpretes: Martin Freeman, Ian McKellen, Richard Armitage, Luke Evans, Lee Pace, Evangeline Lilly, Orlando Bloom, Stephen Fry, Mikael Persbrandt Duración: 161 min. Distribuidora: Warner Público adecuado: +12 años

The hobbit: The desolation of Smaug. USA, Nueva Zelanda, 2013. Estreno en España: 13.12.2013

Bien hecho, Jackson

Quien me conoce, sabe de mi aprecio por la obra de Tolkien. Es un escritorazo y buena parte de su obra la pongo en la cima de los cantares de gesta (género, que por fortuna, conozco bastante bien; que siempre hay algún despistadillo que cree que cuando afirmas estas cosas, se te ha calentado la boca, y/o hablas después de haberte dado un garbeo por wikipedia)

De las películas de Peter Jackson, nunca, hasta ahora, hubo una que me convenciese como película, como largometraje. Había cosas que me gustaron en ESDLA, en especial esos gloriosos 20 minutos iniciales de la primera parte.

El Hobbit: Un viaje inesperado (aquí está mi crítica) logró enfadarme por la torpeza de Jackson. Y cuando veo El Hobbit 2, una sorpresa mayúscula, muy agradable, toma cuerpo desde los primeros minutos: me encuentro con la mejor película sobre una obra de Tolkien que ha hecho el realizador australiano.

Sean tan amables y lean mi crítica de la primera entrega. Es como si Jackson y sus guionistas hubiesen reaccionado ante el enfado de muchísimos espectadores, que se preguntaban porque demonios estaba haciendo las cosas de esa manera.

Los argumentos que muchos -yo entre ellos- manejábamos, no eran aspavientos de frikis, ni de fans, ni de mitómanos; eran razones de buenos conocedores de los libros de Tolkien y, en muchos casos, a la vez, personas versadas en estrategias de narrativa audiovisual, que entienden que una novela o un cuento son lo que son y, cuando se convierten en película, pueden y deben sufrir una adaptación, que puede incluir cambios, recortes y añadidos.

Jackson ha encontrado el delicioso tono del cuento original y la película tiene muchos tramos que son encantadores para un público amplio, no necesariamente versado en el relato original. Y aunque sigan sobrando 20/30 minutos (la industria sigue marcando el dogma de que este tipo de película tiene que irse más arriba de los 120), el conjunto está muy logrado tiene un tempo allegro andantino, en ocasiones, con fuoco. Muy adecuado para un gran cuento de aventura en estado puro.

Hay bastantes cosas sensacionales. Evangelina Lily está estupenda en todos los sentidos posibles, componiendo un hermoso personaje, Tauriel, inventado -como otros y varias subtramas) por la troupe Jackson (muy bien, pues claro; no hay problema alguno en hacerlo).

Martin Freeman vuelve a derrochar carisma: es Bilbo Bolson. La voz taimada y subyugante de Cumberbatch para Smaug es un acierto grande.

El diseño de producción, el arte de la película (vestuario, maquillaje, vestuario, peluquería, decorados) se pone al servicio del cuento, que tiene fluidez, que atrapa al espectador con esa técnica cliffhanger (muy propia de las novelas El Señor de los Anillos, no del cuento novelado que es El Hobbit: fijense que le doy la vuelta a un argumento con que le di en la cocorota a Jackson en la película anterior) que se une a un montaje inteligente, dinámico pero suficientemente sereno para no caer en la estética del videojuego. El para mi cansino Howard Shore molesta menos que nunca, con una música que en ocasiones, es hasta buena.

En suma, bien Jackson. He tardado en decírtelo. Enhorabuena.

Alberto Fijo


Alberto Fijo
Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor