El hombre del norte: Entre Vikingos y Hamlet

· Crítica de El hombre del norte | Estreno 22 de abril de 2022.
· Del reparto cabe destacar las breves apariciones de Willem Dafoe y de Björk. El resto, salvo Nicole Kidman, simplemente tiene poco que interpretar.

Estamos en el siglo X y en algún lugar de Escandinavia el joven príncipe Amleth y su padre, el rey Aurvandil, caen en una emboscada tendida por Fjölnir, hermano del rey. Amleth consigue huir, su padre muere, Fjölnir se queda con el trono y con la reina. Mientras huye, el príncipe jura que vengará a su padre, matará a su tío y liberará a su madre. Veinte años más tarde Amleth forma parte de una banda de salteadores, le vemos en acción, es una máquina de matar. Tras asaltar un poblado encuentra a una bruja que le recuerda su juramento. Amleth se embarca hacia el norte para cumplir su destino.

El director Robert Eggers (La bruja, El faro) ha rodado una extraña versión de Hamlet, a medio camino entre la serie Vikingos con su rostro más realista -cuidada ambientación y estudio histórico, dureza extrema- y el texto de Shakespeare. El resultado es interesante, a ratos seductor, a ratos tedioso. Si recuerdan La verdadera historia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca (1994), Gabriel Axel se limitó a dar un tono realista a la historia de Shakespeare, es decir, rodó una intriga palaciega en Elsinore, ambientada en el siglo X. Robert Eggers es un director muy diferente. Le interesa la antropología, el folklore, las creencias y el paganismo de los hombres del norte, y eso es lo que nos muestra aprovechando la historia del príncipe Amleth que, por cierto, en ningún momento duda sobre lo que tiene que hacer.

El hombre del norte desarrolla dos textos diferentes, uno de peleas, auténticas carnicerías bellamente fotografiadas, donde la sangre corre a raudales; y otro en el que intenta enseñar algo sobre aquel mundo. Algunos de los momentos más interesantes e inquietantes de la película están en esta sección: el modo de obtener su arma de las manos de un muerto, la cabalgada de la valkiria, el encuentro con la bruja o el ritual de iniciación al mundo de… los lobos. La cuestión es si aquellos interesados en la parte cultural van a aguantar el festival de sangre que nos presentan, o si el público interesado en las peleas va a soportar una lección de antropología salpimentada con espeluznantes rituales animistas que se toman muy en serio.

El problema real es que no se consigue ver la intención del director. En El faro, película extraña y fascinante, daba forma a una serie de leyendas y mitos clásicos, y contaba una historia de soledad y locura, servida por dos actorazos en plena forma. En el caso presente la única intención que se puede adivinar es hablar de la cultura vikinga, principalmente de la sangre, la derramada y la que forja dinastías, y del destino.

La trama es lineal, con algunos meandros que propician encuentros personales donde el director hace hablar a estos feroces guerreros con sorprendentes acentos shakespereanos. La fotografía de Jarin Blaschke es magnífica, no solo por los paisajes irlandeses e islandeses, sino también por el gusto del travelling que tiene el director, por el impresionante plano-secuencia de batalla, y por la fotografía nocturna que nos brinda en diversas ocasiones, incluida la pelea final. El metraje es excesivo. Del reparto cabe destacar las breves apariciones de Willem Dafoe y de Björk. El resto, salvo Nicole Kidman, simplemente tiene poco que interpretar.

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Ficha Técnica

  • Fotografía: Jarin Blaschke
  • Montaje: Louise Ford
  • Música: Sebastian Gainsborough, Robin Carolan
  • Duración: 136 min.
  • Público adecuado: +18 años (V+X-)
  • Distribuidora: Universal
  • EE.UU., Reino Unido (The Northman), 2022
  • Estreno: 22.4.2022
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Reseña
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Historiador y filólogo. Miembro del Círculo de Escritores Cinematográficos. Ha estudiado las relaciones entre cine y literatura. Es autor de “Introducción a Shakespeare a través del cine” y coautor de una decena de libros sobre cine.