El hundimiento

Dirección: Oliver Hirschbiegel Guión: Bernd Eichinger, basado en los libros “Inside Hitler’s bunker” y “Until the final hour” Fotografía: Rainer Klausmann Música: Stephan Zacharias Montaje: Hans Funck Intérpretes: Bruno Granz, Thomas Kretschmann, Alexandra Maria Lara, Corinna Harfouch Distribuidora: DeAPlaneta

Alemania, 2004. Estreno en España: 18.02.2005

Inhumano horror

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Esto no es una película! Es mucho más: es un sobrecogedor documental sobre los últimos días de Adolf Hit­ler. Digo documental en sentido impropio, me refiero a su realismo sobrecogedor, a esa peculiar expresión suya que transmite el horror -algo al menos- de lo que debieron de ser aquellos “últimos días de Hitler” y de su entorno. Bernd Eichinger, además de guionista, es el productor, que sin duda marca lo que podría llamarse su estilo o su gusto co­mo productor: esa crudeza terrible, sobre to­do en Christiane F, pero también en El nombre de la rosa, e incluso Última salida hacia Brooklin

Detrás del guión -un mosaico de ensambladas escenas y secuencias que cierran her­méticamente, o asfixian produciendo espanto- está un libro: Inside Hitler´s bunker, de Joa­chim Fest; y está también el testimonio de Traudl Junge, mecanógrafa superviviente y testigo de aquel terror brutal. Una de las líneas más captadoras y empáticas para el espectador es la presencia de esa mecanógrafa, interpretada por Alexandra Maria Lara, que transmite salud moral y humana, serena bondad, frente y contra un mundo cruel e infernal, enloquecido y desesperado.

La dirección de Oliver Hirschbiegel (El hundimiento) es perfecta. Me atrevo a pensar que esta película quedará en la historia del cine en una importante página. Le secundan, u obedecen con su debida y propia perfección, todos los actores, no sólo Bruno Ganz como Hitler; y también el equipo completo que coopera al gran resultado final.

Los conocedores de la letra pequeña de la historia podrán comprobar o cotejar la “realidad” filmada con aquellos seres humanos y con aquellos hechos que se dirían inhumanos y demoníacos, junto a otros comportamientos heroicos moralmente ejemplares.

Es esta una obra que, me parece a mí, rechaza, no le cabe bien, un comentario crítico al uso. Mueve en cambio a la reflexión, remueve la conciencia, incita al espíritu a clamar por que nunca vuelva el hombre a hacer nada semejante contra el hombre.