El legado de Bourne: La moto de Bourne tardaba menos en arrancar

El anuncio de Paul Greengras y Matt Damon de abandonar la saga Bourne fue una de las noticias más dolorosas para Universal en los últimos años. Tenían un juguete perfecto, que cada vez funcionaba mejor. Así se vio en la entusiasta recepción de El ultimátum de Bourne.

Tony Gilroy (guionista de las tres primeras partes de la saga) aseguraba la continuidad del estilo: una acción fulminante pero bien fundamentada en el tradicional griego “conócete a ti mismo”. Esta vez la historia se centra en Aaron Cross (Jeremy Renner), un hombre que no tiene los problemas de memoria de Jason, pero comparte con él su soledad y la destreza a la hora de cumplir con su trabajo.

No voy a desvelar el motor de la historia, los orígenes del propio Aaron por motivos evidentes, pero parece claro que las buenas intenciones de Gilroy de cuidar sus personajes no son suficientes para que la historia vuele al ritmo de la trilogía precedente.

La moto de Aaron tarda mucho en arrancar, demasiado teniendo en cuenta que ya sabemos mucho de su vida gracias a su compañero Jason Bourne. Por otro lado, llama la atención el desinterés que generan los personajes interpretados por dos actores magníficos como Rachel Weisz, y sobre todo Edward Norton, que tiene un personaje tópico y planísimo.

El problema del ritmo es fundamental porque la historia tarda casi una hora en despegar. Mi gran duda es que hará ese sector de la población que engulle palomitas, revienta taquillas y le cuesta un riñón aguantar dos minutos de de diálogo. Me los imagino pensando: “Pero…¿cuándo empieza a repartir este chico, que en el tráiler no para un segundo?”.

A ellos, a este perfil de espectador, va dirigida la segunda parte de la película que tiene buenas secuencias de acción, algunos  primeros planos que aportan algo de dramatismo y una vibrante música de James Newton Howard.

El diseño de producción y el montaje de estas escenas es vistoso y eficaz gracias al oficio de Dan Bradley (que ya mostró su habilidad como director de la segunda unidad en la saga precedente y en el divertidísimo taquillazo de este año: Los vengadores),  y Robert Elswit (director de fotografía ganador de un Oscar por Pozos de ambición).

Por otro lado Renner se consolida como la gran estrella del cine de acción actual y uno de los actores que mejor elige sus personajes (En tierra hostil, The town, Misión imposible 4, Los vengadores).

El legado de Bourne es una película que teniendo una notable calidad en muchos aspectos sabe a poco. Probablemente haga una buena taquilla y con el tiempo no sea considerada una parte despreciable de la saga. Pero este juguete necesita cuerda si se quiere mantener el interés inicial del público y la crítica.

Lo mejor: Que quiere contar una historia y desarrollar unos personajes

Lo peor: Que hay buena voluntad, pero poco acierto

Ficha Técnica

  • Música: James Newton Howard
  • Fotografía: Robert Elswit
  • País: EE.UU.
  • Año: 2012
  • Duración: 135 min.
  • Público adecuado: Jóvenes

The Bourne Legacy