El mensajero (Snitch): Rocódro(go)mo

El mensajero (Snitch) | Rutinario thriller de padre coraje que se infiltra en un cártel de droga para redimir a su hijo, detenido por recibir por correo un alijo de un amigo.

Basado en unos pretendidos hechos reales, de los que que me creo entre un 5 y un 6,5 %. La acción se desarrolla de una forma tan inverosímil, los personajes son tan esquemáticos que vas perdiendo el interés a cada minuto que pasa. El director, hombre con un larga trayectoria como especialista, parece haber volcado toda su atención en una secuencia espectacular con un camión. El resto es tan elemental y rocoso como el careto del protagonista.

El mensajito final escrito en la pantalla, en plan resumen de la clase, no tiene desperdicio: una comparación con las penas por otros delitos… no, hombre, no, en todo caso se puede pedir justicia, que es dar a cada uno lo suyo, teniendo en cuenta todo lo que haya que tener en cuenta atenuantes, eximentes, etc. El tráfico de drogas es un horror que provoca centenares de miles de muertos, millones de familias destrozadas, millonarios gastos sanitarios, etc, etc. Los que banalizan el consumo lo propician: si no hubiese tanto consumo en Estados Unidos y en Europa no habría tanto narcotráfico: verde y con asas. Mucho más inquietante es un sistema judicial que permite una clase de pactos con los delincuentes que dan pavor.

Ficha Técnica

  • Fotografía: Dana Gonzales.
  • Montaje: Jonathan Chibnall
  • Música: Antonio Pinto
  • Duración: 112 min.
  • Distribuidora: eOne
  • Público adecuado: +16 años (V)
  • Estreno en España: 7/6/2013

Snitch. USA, 2013. 

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Reseña
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Alberto Fijo
Profesor universitario de Narrativa Audiovisual, Historia del Cine y Apreciar la belleza. Escritor