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El mundo es grande y la felicidad está a la vuelta de la esquina

Komandarev dirige una road movie en busca de respuestas a las grandes preguntas de la vida (***½)

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Dirección: Stephan Komandarev Guión: S. Komandarev, Dusan Milic, Yuri Datchev, Llija Trojanow Fotografía: Emil Christov Montaje: Nina Altaparmakova Música: Stefan Valdobrev Intérpretes: Miki Manojlovic, Carlo Ljubek, Hristo Mutachiev, Anna Papadopulu, Lyudmila Cheshmedzieva Duración: 105 min. Distribuidora: Pirámide Público adecuado: +16 años (S)

Svetat e golyam i spasenie debne otvsyakade. Bulgaria, Alemania, Eslovenia, Hungría, 2010. Estreno en España: 15.7.2011

Donde Europa acaba pero nunca empieza

Alexander (Carlo Ljubek) viaja con sus pa­dres en coche cuando sufren un accidente. Como consecuencia, Alexander pierde la me­moria y se embarca en un largo viaje en tán­dem junto a su abuelo para encontrar sus raíces.

La historia es una adaptación de la novela autobiográfica escrita por Llija Troja­now en la que relata sus vivencias como exiliado político en Europa. Trata además sobre la dificultad que supone sentirse de ninguna parte y no saber realmente cuál es tu iden­tidad.

La película ha pasado por muchos festiva­les europeos con éxito. Entre sus mayores ava­les se encuentra la pre-selección para el Os­car como Mejor película extranjera, el pre­mio del Público en el Festival de Zurich o el premio Ecran Junior en el Festival de Cannes de 2010.

El director Komandarev tardó diez años en dirigir el que es su segundo largometraje después de Dog’s home (2000), un drama que narra la historia de un refugio para perros al borde del mar regentado por una famo­sa cantante de ópera retirada. Las dos cin­tas comparten un tema: la soledad. Los dos personajes protagonistas se encuentran en un momento del camino en el que están so­los y sucede algo que cambia la rutina de sus vidas. Según Komandarev, la película tra­ta de las preguntas más importantes que se hace todo ser humano: ¿Quién soy?, ¿cuá­les son mis raíces?

Muchas cosas se podrían destacar de este fil­me, pero el trabajo de dirección de actores sobresale especialmente. El realismo con el que está tratada la película ayuda a unos ac­tores entregados. Manojlovic interpreta a Bai Dan, el rey del backgamon. Un actor con una gran trayectoria en teatro y cine que fue reconocido por su trabajo en Gato ne­gro, gato blanco (1998) de Emir Kusturi­ca. Da vida al abuelo del protagonista, que dedica su tiempo a jugar como nadie al backgamon, el juego de mesa más popular de los Balcanes. Un personaje lleno de ganas de vivir, de esperanza, de energía, que re­presenta el estilo de vida de la juventud, dis­frutando del presente y de lo que la vida le ofrece.

Por otro lado, Ljubek interpreta al joven pro­tagonista que, pese a sus pocos años, ca­rece de ilusiones y se limita a sobrevivir, no a vivir. Mutachiev y Papadopulu interpre­tan a los padres del joven Alexander y re­flejan el sacrificio de los padres hacia sus hi­jos. La eterna búsqueda de una vida mejor. Todo el elenco de actores realiza un traba­jo notable, con buenas dosis de subtexto y sentimiento.

El humor salpica toda la película para impe­dir que su tono sea poco llevadero. Un jue­go, el backgamon, define un estilo de vi­da, una filosofía que se basa en la creencia de que el azar no existe. Si tienes los dados en la mano, tú controlas los dados. Una boni­ta metáfora para hablar de la vida, algo muy complejo para explicar en una hora y me­dia.

Komandarev sale airoso y nos hace disfru­tar en una singular y vitalista road movie europea.

Lara Noguera